domingo, 21 de febrero de 2016

Luna Llena en Virgo




La Luna Llena en Virgo ya está entre nosotros. Cada Luna Llena representa un momento de culminación, en el que afloran los frutos de lo sembrado en la última Luna Nueva. Durante este tiempo nos sentimos plenos y se respira en el aire una energía exuberante, además de que los atardeceres cuentan con todo el esplendor de la Luna en el horizonte. Lo lunar tiene que ver con lo emocional, lo nutricio, lo doméstico, lo familiar y lo tradicional. Debemos estar atentos y especialmente sensibles a estas áreas cuando la Luna es la protagonista.

Shaka de Virgo

Para entender mejor la influencia de esta Luna Llena, desmenucemos las características de la Luna en Virgo. Se trata de un signo de tierra, mutable, práctico, humilde y muy trabajador. Por ahí va la cosa. Su regente, Mercurio, rige las palabras, las comunicaciones, los negocios, los contactos. La Luna en Virgo necesita tener todo bajo control, ordenado, detallado, catalogado y así hasta el infinito. Por eso, las personas que tienen esta Luna en la carta natal suelen ser algo (mejor dicho, muy) neuróticas, obsesivas y excesivamente críticas. Se refugian emocionalmente en todo lo mercurial pero en su versión más terrena: les gusta escribir, leer, administrar, calcular, ser útiles, eficientes, arreglar o reparar cosas, resumir, economizar, solucionar. Es una Luna de mucha ingeniería.

Quirón educando a Aquiles, Giuseppe Maria Crespi

Pero también hay un costado más compasivo, servicial y espiritual en Virgo, relacionado con Quirón, este asteroide que en la mitología representa al centauro herido, maestro filosófico, guía y sanador. Su naturaleza es doble (Mercurio) pero también trascendental (Júpiter), ya que Quirón padecía una herida incurable (que hoy podemos asociar a las enfermedades crónicas) y a pesar (o mejor dicho, a partir) de ella curar y educar a los otros. Es como si esta antigua herida que cada uno de nosotros (en tanto seres mortales) lleva en sí, nos enseñara a desarrollar una visión más sabia, austera y estoica de la vida. No es casualidad que todo esto encierre una analogía con Virgo, signo relacionado con la vara de esculapio y la figura del arcano 9, el ermitaño.



Durante la Luna en Virgo, en líneas generales, priorizamos la salud, el cuidado del cuerpo, la alimentación, el ejercicio físico. Estamos más críticos, porque nuestra sensibilidad a las imperfecciones (tanto ajenas como propias) es alta. Las actividades que requieran mucha precisión y paciencia (calcular, ordenar, limpiar, administrar) se verán beneficiadas. La Luna en Virgo nos vuelve menos dramáticos y expansivos que la Luna en Leo, por lo tanto bajamos a la tierra humilde, a las cosas cotidianas, a la discreción y el servicio a los demás (mozos, enfermeras, médicos, personal doméstico, etc., se relacionan con este signo). Aprovechemos este tránsito para poner todo en regla y manejar con frialdad los números, sin perder de vista que la Luna rige nuestras emociones. Que no nos sorprenda, entonces, si en medio de tantas cuentas nos encontramos con una lágrima, un suspiro o una sonrisa.




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miércoles, 17 de febrero de 2016

Venus en Acuario



Venus entró en Acuario. Salió de la tierra capricorniana, que demasiado a prueba nos tuvo: cumplimos, exigimos, planificamos, nos esforzamos. Acuario es totalmente otra cosa: patear el tablero, salirse del rumbo, desconcertar, cambiar, rebelarse, respirar libertad y novedad. 

La antigua tradición nos cuenta que Afrodita (Venus) nació de la castración de Urano, a manos de Saturno. Y de la espuma del mar. Cuando decimos que baje la espuma estamos hablando de dejar pasar el ruido, la sorpresa, el desconcierto y el primer impacto de una situación. Y es que así es Venus en Acuario cuando aparece: un shock, un accidente (y un muy bello accidente, por cierto), un rayo, una ráfaga, una ruptura, un problema encantador.

Sharon Stone, Venus en Acuario

Su elemento es el aire, pero su modalidad es fija. Es una Venus algo terca, pero para nada cerrada, al contrario. Es terca en su rebeldía, en su manera de provocarte constantemente, de hacerte salir, sonreír, pasar vergüenza, de incomodarte para gustarte. Y vaya si lo logra. Venus en Acuario simboliza por analogía el contacto entre Venus y Urano, es decir entre el amor y la originalidad. Por eso muchas personas con esta Venus natal (al igual que sucede con las aspectadas por Urano) tienen relaciones fuera de las convenciones de su tiempo, creando incluso nuevas formas de amar, mucho más libres y desprovistas de prejuicios y tabúes. En esta Venus vemos las luchas de género, la homosexualidad, el erotismo exótico, el activismo de las minorías oprimidas y las vanguardias (la vemos, por ejemplo, en las cartas natales de Elton John, Ricky Martin, Yoko Ono).

Nacimiento de Venus, de Alexandre Cabanel, 1863.

En términos generales, con Venus en Acuario mejora todo lo relacionado con la tecnología y, por ende, los ingresos económicos a través de ella. Se ven favorecidas las disciplinas alternativas, especialmente la astrología y el esoterismo. También la paz y los convenios colectivos, surgen nuevos beneficios y derechos para movimientos sociales, populares. Es también benéfica para muchos artistas innovadores (Mozart tenía esta Venus) y personalidades del mundo de la belleza (Venus natal de Kate Moss), para aquellos que se animan a romper con lo anterior y marcar tendencias. En términos personales, este tránsito trae libertad en nuestras relaciones, pero también ciertos malestares. La energía acuariana tiende a ser contestataria y a revolucionar todo aquello que ha quedado caduco, anclándonos a viejas estructuras. Por lo tanto, pueden ocurrir rupturas o separaciones impensadas. También aparecer alguien nuevo en nuestra vida, pero con quien nos vincularemos de una manera diferente, más libre y menos posesiva. Su función en este momento consiste en sacarnos de la rutina; por lo tanto, emplear actitudes pasadas de moda no funcionará. Tener a Venus en Acuario bajo control es imposible. Así que aprovechemos su envión energético para descubrir nuevas y poco convencionales formas de sentir y estar con los demás. Una Venus mitad amiga, mitad amante. ¿Qué más se puede pedir?


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domingo, 14 de febrero de 2016

Bienaventurados los opuestos




Desafío a los que afirman que San Valentín es una fecha cursi, a tirar la primera piedra si no fueron (si no son) insoportablemente cursis en amor. Paul Valéry decía que amar es ser tontos juntos. Respecto al aspecto comercial, que es cierto, ¿quién de nosotros, alguna vez, no ha gastado mucho más de lo que podía gastar en un obsequio para esa persona amada (quien, quizás, ni siquiera nos correspondía)? Por supuesto que no estoy haciendo una apología de estas inexplicables (por no decir bochornosas) actitudes, simplemente señalar que el amor, casi siempre, conspira contra nuestra inteligencia y nuestro sentido común. Así es el temido Cupido desde tiempos inmemoriales.


Pasando al abordaje astrológico, hay cierta controversia respecto a la fecha. Es cierto que Acuario no es el signo del amor por excelencia, más bien lo asociamos a la amistad, a algo más fraternal, grupal, colectivo. Sin embargo, creo que no podemos dejar de advertir que hay mucho de Urano (regente de Acuario) en los enamorados. Por empezar, la ruptura del orden. El amor entra en nuestras vidas como algo que se rompe. Nos enloquece, nos perturba, nos hace dejar de lado las rutinas y las personas cotidianas. Nos sentimos libres, intensos, especiales, eufóricos, furiosos, súbitamente felices. También es eléctrico: su influencia es repentina, nos fulmina. Y además es peligroso, ya que nunca nos deja del todo seguros: es inestable, caprichoso, nunca lo poseemos ni lo entendemos por completo. Todos estos atributos, ¿a qué nos remiten sino al planeta de lo imprevisible, Urano?

Conforme se iba acercando esta fecha, aumentaban los mensajes pidiéndome que escribiera sobre los opuestos. Que, dicho sea de paso, no son tan opuestos. Estos signos reúnen elementos afines y en ello radica su mutua atracción. Aunque suene raro, hay mucho de sextil, este aspecto de características venusinas, en las oposiciones. Veamos, entonces, cómo se relacionan entre sí. Más allá de que para la compatibilidad entre dos personas cuentan, como ya hemos visto en un post anterior, otras variables de importancia.


♈ Aries /  Libra

Marte y Venus, sus regentes, se llevan más que bien. Uno es la pasión, el deseo, la iniciativa y el coraje. El otro, la concordia, la diplomacia, la sensualidad y la armonía. Esta pareja tiene el plus de pertenecer al eje de las relaciones, es decir, las casas 1 y 7. Por lo tanto, es difícil que no funcione, a pesar de ser tan distintos en muchos sentidos. Con ellos todo comienza rápido, en un esquema en el que Libra emplea sutiles técnicas de seducción y Aries da el paso, a veces un tanto brutal, hacia la concreción (no menos brutal). El fuego ariano se nutre de ese combustible mental que es el aire, elemento de Libra. Aries es el que actúa, mientras que Libra es el estratega. Aries es el primer cardinal, lo cual da mucha dirección, mando, que es justamente lo que necesita Libra, debido a su innata tendencia reflexiva, saturnina. Pero no lo olvidemos, Libra es también un signo masculino, de elemento masculino (aire) y de modalidad masculina (cardinal): no cederá tan fácil, buscará negociar todo el tiempo, balancear, armonizar. Se trata de dos signos muy pioneros, de dos elementos positivos (aire y fuego), por lo que será una pareja muy activa a nivel mental y con mucha energía física, social y profesional (de hecho, es muy probable que sean socios o emprendan negocios juntos). Les encanta debatir y ambos tienen excelentes dotes políticas, de modo que siempre se encuentran involucrados en proyectos en donde puedan desarrollarlas (sociedades, partidos políticos, etc).

 Tauro /  Escorpio

Marte y Venus otra vez, pero en sus versiones nocturnas, femeninas, negativas, receptivas. Esta pareja recuerda en muchos aspectos a la de Aries y Libra, pero la mezcla del agua y la tierra da características más relacionadas con la estabilidad, la solidez, la prudencia y la sensualidad. Escorpio es el signo de la profundidad, del sexo que domina, del control absoluto, de la intensidad emocional, de los cambios transformadores. Tauro es más bien lo contrario, en ellos todo es opulencia: bienes, sensualidad, cuerpo, sustancia, dinero, lentitud, permanencia. El encuentro entre estas dos naturalezas es muy fértil, pero cada uno tiene que aprender mucho del otro. Escorpio, a confiar, a dejar pasar, a no problematizarlo todo, no transformarlo radicalmente todo (todo el tiempo), no quedarse a vivir en el conflicto eterno. Tauro, justamente lo opuesto: a no estancarse, no negar, no aferrarse, no ser reacio a los cambios. Es una pareja en donde lo sexual marca un componente crucial: dos elementos muy sensuales (la tierra y el agua) no funcionarán bien si no hay química a este nivel. La modalidad fija de ambos inclina a la acumulación: juntos buscarán medios para obtener dinero, bienes, confort; lo cual puede obstaculizar el aspecto más alegre y espontáneo de una relación. Fuera de esto, es una pareja que gana mucho a largo plazo, especialmente si ambos logran transformarse y consolidarse a pesar de las no pocas crisis que deberán atravesar.



♊ Géminis /  Sagitario

Mercurio y Júpiter, sus regentes, nos indican que se trata de una relación muy conceptual, mental, filosófica y en la que ambos aprenderán mucho. Aprender y también enseñar, esas son las claves con Géminis y Sagitario. Dos signos masculinos, de elementos masculinos, de modalidad mutable (relacionada con los viajes, los cambios, las ideas). La libertad es un factor fundamental en esta relación, pero también puede ser un peligro. A ambos signos no les gusta estar quietos por mucho tiempo. Géminis es más inquieto y curioso a nivel mental, Sagitario prefiere ponerle el cuerpo a la mente (viajes, excesos, riesgos, oportunidades). Esta pareja casi siempre tiene un costado exótico (en términos de nacionalidad, localidad, idiomas, religiones, raza) pero eso no es un problema sino más bien una atracción, un desafío, un aprendizaje. Hay mucho interés por cuestiones intelectuales y culturales (literatura, cine, arte, música); por lo tanto, suele haber cierta deficiencia en asuntos mundanos o prácticos que pueden dificultar y socavar la estabilidad en el largo plazo. Ambos son muy compinches, divertidos y les encanta bromear, casi siempre con un nivel intelectual muy superior al de los demás signos. El desafío pasa por estimular el costado más estructural de la vida, planificar, proyectar, concretar. Poner límites, orden, constancia, madurez; todas cuestiones afines a la tierra, que es lo que a ambos les falta.

 Cáncer /  Capricornio

La Luna y Saturno son, en términos simbólicos, la madre y el padre; lo cual nos orienta acerca de la importancia del hogar y el status social en esta relación. Ambos son signos femeninos, receptivos, pero cardinales. Hay muchos proyectos entre los dos, quizás demasiados. Cáncer aporta el agua: emociones, sensibilidad, cariño, humor, cierta infantilidad. Saturno, la tierra: el rigor, el temple, la contención, la economía, la ley, la vida social y profesional. La inestabilidad lunar canceriana está en las antípodas de la férrea, saturnina, estabilidad capricorniana. Un problema que surge al abordar esta relación es que está el peligro de que los implicados prioricen demasiado la estructura y la familia, perdiendo de vista que una relación, ante todo, se compone de dos. Es normal ver en muchos de estos casos cómo la pareja se esfuerza durante años en la consecución de objetivos que, una vez logrados, terminan (paradójicamente) dinamitando la relación. Tanto empeño familiar en Cancer como profesional en Capricornio es nocivo para las cuestiones venusinas, no en vano ambos signos están en cuadratura a los que conforman el eje de las relaciones: Aries y Libra. Un buen antídoto contra esto es desconectarse a tiempo de las obligaciones (familiares, profesionales) y aprender a disfrutar más juntos, cultivar momentos sin tanta gente alrededor.

 Leo /  Acuario

El Sol y Urano. Mucha creatividad, originalidad, en ambos. A los dos les gusta lo distinto, lo distinguido, lo que sale fuera del común denominador. Quizás en Leo esto se exprese más con una veta narcisista, pero es un precio que Acuario no duda en pagar, ya que le fascina todo lo que sea único, creativo, fuera de serie. Sin embargo, no faltarán roces: Acuario, con su necesidad de aire y desconexión, puede herir la constante demanda de atención, no exenta de apropiados (y mejor aún exagerados) elogios (e incluso aplausos e hinchada) que exige Leo. Ambos son optimistas, positivos, espontáneos. Toman el mundo como viene y les cuesta prestarle atención a las cosas más aburridas, prosaicas y poco creativas que tiene la vida (y que, obviamente, son tan necesarias como las demás). Recordemos que juntos conforman el eje de los hobbys, entretenimiento, teatro, juegos, deportes, niños, equipos, metas personales, amigos. Estos asuntos marcarán profundamente a ambos pero, en general, para bien. El desafío para esta relación pasa por dejar que el otro no pierda su personalidad, más bien al contrario: que la encuentre, la perfeccione y pueda enriquecerla en la diversidad. Leo tiene que aprender de Acuario a desprenderse de las mezquindades y el excesivo orgullo. Acuario, por su parte, puede encontrar en Leo a la persona indicada para desarrollar su compromiso y ganar estabilidad en el largo plazo, cosa nada fácil para este signo. Fuera de esto, son dos signos increíblemente compatibles, ya que necesitan sentirse especiales y estar en pareja con alguien a quien puedan admirar y saberse admirados.

 Virgo /  Piscis

Mercurio y Júpiter de nuevo, como en Géminis y Sagitario, pero con un agregado: Quirón, relacionado con Virgo, y Neptuno, afín a Piscis. Estos dos últimos planetas inclinan la balanza hacia la espiritualidad, la sanación, el altruismo y el servicio. Se trata de dos signos que marcan puntos de inflexión en el zodiaco. Virgo, el final del ego, el paso previo al encuentro con el otro en Libra. Un signo práctico, ordenado, pulcro, humilde, discreto. Piscis, el final del ciclo zodiacal entero, el paso previo al nuevo renacer en Aries. Un signo más trascendental, místico, soñador y en muchos aspectos caótico. Juntos forman una pareja muy especial, delicada, en la que el eje principal pasa por protegerse mutuamente: Virgo ayuda a Piscis en cuestiones más relacionadas con el orden de la tierra (su elemento): praxis, orden, finanzas, administración, prevención, racionalidad, mesura. Piscis lleva a Virgo a soltarse más, a escapar de su agobiante rutina, lo nutre con las emociones, las fantasías y la magia que brinda su elemento, el agua. El desafío para ellos pasa por ser claros y honestos, ya que ambos son mutables y pueden generarse malentendidos (cuando no traiciones), como así también infligirse heridas colaterales debido a que ven el mundo de manera distinta (Virgo es demasiado crítico, Piscis demasiado iluso). Una buena comunicación es clave, pero también mucho de lo que pasa entre los dos se expresa a través de silencios compartidos. Tienden a recluirse en su burbuja, necesitan buenas dosis de soledad y afinidad en temas espirituales, incluso esotéricos o místicos. Juntos se desenvuelven mejor en ámbitos en donde hay que sanar a otros, cuidarlos, guiarlos, dar una mano y una ilusión. Cada cual sabe ser espiritual a su manera: Piscis al perdonarnos todo (por su compasión) y Virgo al no perdonarnos nada (por su perfección).

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