Luna en Tauro




Dos días intensos llegaron a su fin. La Luna en Aries propició nuevos proyectos, muchos de ellos un poco amenazantes, porque estuvieron bajo la supervisión de Marte, su regente. Ahora es tiempo de desacelerar, la Luna ya está en Tauro. La sustancia, la materia y la forma se vuelven más importantes que los impulsos, las acciones y los emprendimientos. Indaguemos entonces en las características astrológicas de la Luna natal en Tauro para entender mejor este tránsito.



La Luna se considera exaltada en Tauro, esto quiere decir que astrológicamente se potencia en este signo. ¿Por qué? Porque todo lo taurino tiene que ver con las necesidades lunares, es decir, con protección, seguridad, confort, amor, sensualidad, materialidad, absorción, descanso, acumulación. Esta Luna es muy doméstica, al igual que la Luna canceriana, y sus necesidades de afecto son similares. El regente aquí es Venus, planeta que aporta características venusinas tales como belleza y encanto personal, con dotes especiales para el amor y tendencia al éxito en materia financiera.

Bajo la energía de la Luna en Tauro nos volvemos muy dependientes emocionalmente, ya que la tierra (elemento del signo) necesita el agua (las emociones) para su fertilización. Esto favorece la compatibilidad con los signos acuáticos, es decir Cáncer, Escorpio y Piscis, que a su vez necesitan la estabilidad, constancia y seguridad que aporta la tierra.

Como la modalidad es fija, las emociones serán profundas, intensas y muchas veces algo tercas. Recordemos que al signo del Toro le gusta hacer las cosas despacio, a su manera y sobre todo a paso firme. Hay poca tolerancia respecto a los cambios, lo que puede volver a las personas con esta Luna muy inflexibles, sobre todo si Mercurio u otros planetas también están en Tauro en la carta natal. Se generan tensiones y agresividad con otros signos también fijos, como Leo, Escorpio y Acuario.

Natassja Kinski, Luna en Tauro.

Las situaciones favorecidas por esta Luna son aquellas que tienen que ver con el goce, el disfrute, la pausa y la armonía. Es el descanso luego de la guerra, y como en la guerra ariana siempre hay heridas, qué mejor que un tránsito venusino para cicatrizarlas. Con Tauro aprendemos el valor de lo estable, lo previsible y sobre todo adquirimos la prudencia que nos faltaba en Aries. Nos alimentamos, acumulamos provisiones y, por supuesto, nos enlentecemos. Quizás una buena lección que nos enseña esta Luna es la importancia de tener un vínculo armónico entre lo material (tierra venusina) y lo emocional (agua lunar).


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