Temporada Libra

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El placer es aún más profundo que el sufrimiento. Nietzsche Se igualan el día y la noche, el Sol entra en Libra. Un signo que nos enseña la profundidad de lo efímero. La elegancia que es una suerte de inteligencia. Los modales que sugieren algo más que buenas –y meras– intenciones. La belleza, tentación superior. Se asocia este signo al otoño pero en el hemisferio sur coincide con la primavera. Dos estaciones de cambio y renovación. Nuestro desafío consiste en dejar que las cosas florezcan o perezcan, el mismo espectáculo que vemos en la naturaleza. No estancarnos en los errores (todo aquello quedó en  Virgo ) ni en los rencores (todo eso vendrá en Escorpio ). Ahora es tiempo de priorizar la armonía de conjunto. Cosa para nada fácil. Laissez faire , dirían en Francia. Es el momento de las relaciones. De compartir la magia –lo insólito– de poder estar juntos. Debido a que es un signo cardinal, nos animamos. Pero a ceder, a complementar, a embellecer, porque el planeta que rige

About me & Décimo Doctor



Nací un 16 de junio. Como Alice Bailey, como el Bloomsday, como el bombardeo a Plaza de Mayo. Me pasé gran parte de mi vida haciendo lo que mejor saben hacer los mercuriales (sin saber que yo era uno de ellos): leer, comunicar y, por supuesto, enfermarse. El stellium en Virgo de mi carta natal, del que no era consciente hasta que tuve el Retorno de Saturno, siempre me predispuso a padecer enfermedades crónicas (el asma), que pude sobrellevar gracias a una suerte de "ángel guardián": Júpiter en Casa 12.

Mi encuentro con la astrología fue bastante tardío y accidental. Más tarde comprendería que en astrología nada es accidental. Jamás me dediqué a ella, al contrario: venía de una formación escéptica, académica. El retorno de Saturno trajo entre sus conocidas pruebas (madurar, aprender a perder, despertar, priorizar lo real) muchas preguntas dignas del bíblico Job. Ahí es donde, finalmente, elevamos la mirada a las estrellas.

La indagación astrológica me llevó años. Estudié a los clásicos, a los modernos. Encontraba muchas contradicciones en sus manuales y tratados, que se parecían más a libros de poesía que de ciencia. Fue entonces cuando comencé a entender el concepto de tendencia, que formula tan bien el gran astrólogo Alan Leo. La astrología no era la ciencia de los pronósticos, sino la ciencia de las tendencias. Y entonces, ¿de qué servía conocerlas? De mucho. Así como el asma me había enseñado la importancia de conocer las condiciones (alimenticias, ambientales, mentales) que agudizaban o evitaban las crisis, del mismo modo la astrología señalaba las distintas influencias que pesaban sobre mi manera de actuar (Marte), mis límites y miedos (Saturno), mi mentalidad (Mercurio). Todo estaba ahí. Con la carta natal a mano, empecé a entender mis gustos, mis prejuicios. También mis talentos y debilidades. Y que muchas de mis debilidades en realidad eran talentos, y viceversa. Poco a poco llevé las investigaciones al campo de lo real. Día a día vivimos situaciones que tienen un plano astral que podemos consultar. Entonces descubrimos que cuando la Luna pasa por Escorpio priorizamos cuestiones de dinero, atracción y poder. Que cuando Marte aspecta mal, estamos cargados de energía y nos vemos envueltos en situaciones agresivas o peligrosas. Que Júpiter, transitando por el Mediocielo, promueve ascensos en el ámbito profesional.

Empecé a compartir estos conocimientos y experiencias bajo el pseudónimo Décimo Doctor (como un amigo me bautizó porque, según él, mi look parodiaba la décima encarnación de Dr Who). Debido a que el número de seguidores fue creciendo, la interacción aumentó considerablemente. Muchos de ellos me instaron a abrir este blog y como a mi ascendente Libra le gusta complacer a todos y mi Luna en Leo necesita feedback, accedí. Quizás por mi mediocielo canceriano, pero sobre todo por mi Sol geminiano, hice siempre demasiadas (e inestables) cosas a la vez: política, idiomas, estudiar durante 10 años la carrera de Letras sin recibirme, dar clases, trabajar en prensa. La influencia de Mercurio, el planeta del intelecto y la comunicación, ubicado en mi Casa 10 tuvo mucho que ver en todo esto. Así llegamos hasta hoy, momento en que la Luna está dejando el signo de Leo y por lo tanto toda esta información personal me parecerá absurda e insoportablemente llamativa bajo la Luna en Virgo, tan prudente y discreta. Pero había que hacerlo para aprovechar la retrogradación de Júpiter en Leo, que es una mirada retrospectiva e implica volver sobre nuestros pasos y recuerdos. Después de todo, este blog nació con Júpiter en Leo en su carta natal.

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