Se lavan las manos a cada rato y sospechan que nunca están lo suficientemente limpias. Son capaces de advertir una falsa escuadra tanto en la arquitectura como en los conceptos. Tiemblan ante un plato del que no saben su procedencia, sus ingredientes y los patrones de higiene que se han empleado para su elaboración. No dejan pasar un simple estornudo sin tomar recaudo. Se trata de quienes, en definitiva, han nacido bajo el signo de Virgo.

Hablamos de un signo que me es afín, tengo un stellium en Virgo y bueno, algunas de las manías más imposibles que padezco se las debo a este signo. Manías, esa sí que es una palabra virginiana.

Jarvis Cocker, Sol en Virgo

Virgo es un signo mental, su regente es el planeta Mercurio. Extremadamente racional, es el antiguo Dios alado de los griegos y los romanos. Sin embargo, en Virgo trabaja con el elemento tierra. Aquí es donde difiere de su pariente mercurial, Géminis. Mientras que Géminis es el maestro de las abstracciones, las palabras y los trucos ilusionistas, dignos de su elemento aire, Virgo trabaja en un plano concreto, material. Por lo tanto, más tangible y contaminado, por decirlo de alguna manera. Entonces empiezan las paradojas de Virgo. Por un lado su misión es la de analizar, racionalizar, abstraer, sintetizar, es decir todas propiedades que asociamos al cerebro y en astrología al elemento aire, por su volatilidad e intelectualidad. Pero por otra parte, esas habilidades están al servicio de cuestiones pragmáticas, utilitarias, domésticas, ya que la tierra rige todo lo que tiene que ver con lo real, no con lo ideal. Así es como la vida de Virgo es una constante lucha entre el intelecto puro del aire y el caos puro (o salvaje) de la tierra.


Debido a su culto a la objetividad, la formalidad y la imparcialidad, a Virgo no le gusta llamar la atención. Prefiere colores discretos, intelectuales: marrones, tonos beiges y escalas de grises. Destaca por sus certeros consejos, ya que tiene un espíritu crítico, por lo que a veces es considerado un signo muy quejoso. Es reconocida su humildad, atrás a quedado el ego de Leo: la energía zodiacal aquí ha virado del culto a la personalidad hacia el culto a la funcionalidad.

A veces el exceso de pragmatismo lleva a este signo a ser muy oportunista y calculador. Es por eso que se nutre, de acuerdo a las leyes astrológicas, al relacionarse con signos de agua, que le aportan mucho a nivel emocional. Se le suele reprochar una especie de falta de pasión, sobre todo porque Virgo necesita encenderse a través del plano cerebral, como buen mercurial que es.



Son serviciales al extremo. Incluso cuando se sienta herido y necesite refugio emocional, lo hará trabajando, siendo útil en algo. Es un signo que tiene que aprender a dejar de procesar, ya que este exceso de análisis le altera los nervios. También a confiar, lo cual es todo un desafío.

Entre los nativos y nativas de Virgo encontramos profesionales de la medicina, sirvientes y aquellas actividades en las que se requiere el don del servicio y el altruismo. La técnica virginiana es conocida por su pulcritud y precisión, por eso destaca en matemáticas, relojería, joyería y deportes como el tenis. Las dotes literarias también están altamente desarrolladas, tal es así que en Argentina tenemos a Borges, Bioy, Cortázar y Mujica Láinez nacidos bajo el Sol de Virgo.