Eclipse de Sol

Los eclipses nunca tuvieron buena fama. Basta con releer textos de astrología clásica para encontrar tremendos vaticinios respecto a ellos. Los antiguos astrólogos temían por el ganado y la pesca (o por el advenimiento de plagas) si el eclipse caía en signos de naturaleza animal (Aries, Tauro, Cáncer, Leo, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Piscis) y por las ciudades y los hombres importantes si sucedía en signos de naturaleza humana (Géminis, Virgo, Libra, Acuario). Se estimaba que los efectos de los eclipses podían durar, por lo menos, seis meses.
Hoy la astrología posee un alcance más individual y menos catastrófico. Si bien es cierto que aún hay ramas de ella que estudian la influencia de los eclipses en las cartas astrales de los países, se enfocan menos en los desastres naturales (como era antaño) y más en los cambios estructurales a nivel económico, político y social.
Para interpretar un eclipse a nivel personal debemos desmenuzar su simbología partiendo de una serie de cosas: eje de signos, planetas implicados, zonas afectadas en la Carta Natal. En este caso, que ocurre en el signo de Acuario, hay algo vinculado a nuestra libertad, disrupción y hasta rebeldía que será eclipsado. Originalidad, compromiso con nuestras ideas, darnos a conocer de manera diferente. A su encuentro en el grado 28, el Sol y la Luna Nueva forman una conjunción con Marte y una cuadratura con Urano, lo que nos indica que nuestros movimientos pueden ser bastante sorpresivos, aunque también pioneros. Un planeta nos inclina a la acción, el otro, a la innovación. Justo en tiempos en los que vemos avances tan acelerados de la IA. Con este eclipse podemos tener un momento de lucidez o revelación en el que (re)definimos nuestras prioridades, proyectos y actividades, preferentemente aquellas mancomunadas en un grupo o equipo, en torno a afinidades compartidas.
Observemos nuestra Carta Natal, para así poder enfocar mejor su influencia. En casas cardinales (1, 4, 7, 10) podemos vivirlo de un modo más enérgico, efectuaremos los cambios de una manera más afirmativa y consciente. En las fijas (2, 5, 8, 11) lo relacionaremos con nuestros valores, sean económicos, individuales, conyugales o sociales. Finalmente en las mutables (3, 6, 9, 12) canalizaremos mejor su energía a través del intelecto, el orden, la inspiración y la espiritualidad.
