Saturno





Aproximadamente cada 28 años y medio, Saturno regresa. ¿A dónde? Básicamente a la misma posición en la que estaba cuando nacimos. Al mismo signo, al mismo grado y por lo tanto a la misma casa en la que lo tenemos en la carta natal. A esto lo llamamos Retorno de Saturno, o incluso Saturnazo. Como casi siempre sucede con los tránsitos importantes de nuestra vida, coincide con momentos bisagra, en los que hay transformaciones cruciales, de largo alcance y muchas consecuencias.


Saturno tiene mala fama, pero es un ancla fundamental para nuestras vidas. Tiene afinidad con Capricornio, Acuario (sus dos domicilios) y Libra (su exaltación). De los temas que rige, en Capricornio encontramos la estructura, la paternidad, la madurez y la realidad más concreta. En Acuario, la mente científica, el progreso, las influencias, las ambiciones y las metas. En Libra, las leyes, la forma, los contratos, los acuerdos, la diplomacia y la civilidad. Por lo tanto, el Retorno de Saturno es un tránsito que tiene la finalidad de centrarnos, darnos un baldazo de agua helada, o mejor dicho de tierra helada, ya que se nos presentan diversas situaciones y limitaciones en el ámbito material de la vida.

En el primer retorno, alrededor de los 28, aunque muchos astrólogos consideran que su influencia comienza un año antes, damos un salto a la independencia. La palabra salto no es muy apropiada, ya que Saturno no se caracteriza por su brusquedad y espontaneidad sino por todo lo contrario: prudencia, paciencia, perseverancia, capacidad para vencer los obstáculos (que justamente durante este tiempo no serán pocos). Todo lo que nos servía hasta su llegada, ya no tiene razón de ser. Es normal que a esta edad nos sintamos agobiados por muchas restricciones que se imponen desde el mundo exterior: trabajar duro, dejar la casa de los padres, sostenerse económicamente, muchos dan a luz su primer hijo. De ahí que los elementos que quedaron de la adolescencia (amigos, amantes, excesos, gustos, hobbies, carrera universitaria, formas de pensar) ya poseen un resabio de caducidad. Si no desaparecen del todo, menguan y se adaptan a la nueva realidad. Lo que no se adapte, no sobrevivirá a este tránsito.



El segundo retorno, alrededor de los 58 años, tiene reminiscencias del primero. En muchos sentidos, se parecen. Las exigencias esta vez tienden a manifestarse en torno a la posición social, económica y también en la salud. Es muy crítico este tránsito ya que plantea cambios en una etapa de la vida en la que el realismo puede ser demasiado abrumador. Es la antesala del retiro laboral, aparecen los nietos, las limitaciones físicas, la necesidad de desacelerar (lo cual muchas veces no es fácil). Es un Saturno más reflexivo, opera desde un punto de vista más filosófico y sabio que el anterior. Sin embargo, también dejamos atrás cosas que ya no tienen lugar en nuestra vida.

En cada carta natal Saturno opera de manera diferente, claro. Depende de varias cosas. No es lo mismo tener un Saturno en cuadratura al Sol que en sextil a Marte, como tampoco es lo mismo tenerlo en signos de tierra que en signos de aire o fuego. Su ubicación por casa también incidirá en los temas que representa. Un Saturno en casa 12 señala un tiempo de cierto aislamiento, quizás reclusión debido a enfermedades, desarrollo de temas relacionados con la espiritualidad, el ocultismo y el servicio a los otros. En la casa 9 materializará asuntos con el extranjero (viajes largos, idiomas), la ley (juicios, autoridad), los estudios superiores (universidad), la religión y el sentido de la vida.

Minerva y Saturno protegiendo el arte y la ciencia, Joachim von Sandrart, 1644.

El Retorno de Saturno es una de las mejores escuelas que tiene la vida. Es un maestro implacable, lúcido, metódico, a veces cruel. Sin embargo, todo lo hace por nuestro bien. Muchos astrólogos creen que los logros llegan de su mano. No es un planeta expansivo como el gran benéfico Júpiter, es cierto, pero justamente porque limita, ordena y se enfoca en lo real, sus tránsitos materializan, concretan. Durante este tiempo solemos sentirnos solos, incluso rodeados por un cierto aura otoñal, como una música melancólica de fondo. Es la época en que la fiesta se terminó. Nos toca afrontar los gastos, la resaca y la limpieza, por eso mucho del impacto de este tránsito dependerá de cómo hemos llegado a él. Al finalizar el Retorno de Saturno, seguramente miraremos atrás con nostalgia, pero no cambiaremos por nada del mundo lo que hemos logrado gracias a su rigor, disciplina y austeridad. Madurar no tiene precio.


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2 Comentarios

  1. Una síntesis muy clara del tema.

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  2. Exactamente! 😪😓😭😢 Me siento cómo ermitaña con mucha confusión! ♈

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