La Carta Natal, un Rubik del cielo

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El silencio eterno de estos espacios infinitos me aterra. Pascal Me habrán escuchado, o más bien leído, decir que cuando alguien cuestiona la astrología suelo responder que, al igual que la literatura, la pintura o la música, es una ficción que nos muestra la verdad.  Toda carta natal es infinita hacia arriba. Ese dibujo del cielo no es sino un recorte, una segmentación de lo que la astrología ha intentado, a lo largo de los siglos, estudiar, catalogar, esbozar, interpretar y explicar. Nada más y nada menos que el cielo. Tamaña tarea.  Sin embargo, el conocido modelo tridimensional de planetas, signos y casas, que recuerda al Cubo de Rubik, funciona. De esa totalidad celestial, de ese bellísimo caos que podemos inferir levantando la vista en una noche estrellada, el astrólogo extrae elementos (mínimos pero indispensables) que conoce y le son familiares. Ahí están el Sol, la Luna, el Ascendente, etcétera. Se sumerge hacia arriba en lo que pareciera ser un inmenso

Venus en Escorpio

Hay clima de agua en el cielo, de aguas plutonianas, intensas. Venus ingresa a Escorpio, signo acuático y fijo, regido por Marte y Plutón.

Como sabemos, este planeta rige los asuntos relacionados con el amor, el dinero, el placer, la paz. Es decir, las cosas que normalmente consideramos benéficas. Por eso, se expresa bien en los signos llamados venusinos: Tauro, Libra, Piscis. Venus en Escorpio, en cambio, es una Venus de crisis. Pertenece al elemento agua, que simboliza las emociones, la intuición y la sensibilidad. Pero también a la modalidad fija, que inclina a la posesión, los celos, las intrigas, el apego, el control. Hay en esta Venus mucho erotismo y seducción, ya que todo el tiempo se insinúa la tensión sexual, no importa en qué ámbitos o lugares se exprese. Esa capacidad escorpiana de sexuarlo todo, de llevar al límite tus deseos para manipularte. Sobrevuelan en el aire las vibraciones de lo oculto, lo profundo y lo amenazante. Por eso, las personas con esta Venus natal, si bien tienen fuertes ambiciones y deseos, mantienen todo en secreto. Lo que sale a la luz es, de alguna manera, perjudicial para ellas. Una muestra de debilidad, de carencia.

Para Venus en Escorpio la experiencia amorosa está signada por el deseo (Marte) prohibido (Plutón). Y Venus, como bien señalan muchos astrólogos, tiene una notable incidencia en nuestra felicidad. Venus en Escorpio se deleita donde (y cómo) no todos se animan. En el lado B del placer, en el rincón menos esperado de los tabúes. Puede inclinarnos a desear aquello que nos es nocivo, o a caer bajo situaciones (y personas) que ejercen un poder destructivo sobre nosotros.

Como es sabido, Escorpio rige las herencias. Así que esta Venus tiene algo de vampiro. En todo sentido. Durante estos días, sobre todo si este signo es dominante en la carta natal, podemos obtener ganancias escorpianas. Siempre en relación a bienes y valores compartidos, o de la administración del capital ajeno (sea monetario o de cualquier otra índole). De ahí la conocida puja escorpiana (y su innata capacidad para la negociación). Es momento de enfrentarnos a nuestros deseos más incisivos y desafiarnos a través de ellos.

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