Venus en Capricornio




Llegó la Venus más ambiciosa del zodiaco, Venus en Capricornio. Para comprender mejor su naturaleza es necesario abordar un punto clave de la carta natal, el Mediocielo. Se trata de la posición más elevada de nuestro cielo: el meridiano, el mediodía, el trono celestial y, por supuesto, material. Siempre se relacionó con el status, el honor, la vocación y la profesión. Lo cual, desde tiempos milenarios hasta hoy, plantea la controversia de si su afinidad tiene más que ver con Capricornio o con Leo. Contando desde Aries, el primer signo, a Leo le correspondería la casa 5 y a Capricornio la 10. ¿Por qué, entonces, los astrólogos de la antigüedad consideraban mejor ubicado al Sol en la casa 10, al que llamaban el Sol de los reyes? De hecho, Napoleón y Luis XIV de Francia, entre muchos otros monarcas, nacieron con el Sol elevado en esta casa. La elevación, dignidad planetaria que considera a un planeta con más fuerza y virtud cuanto más elevado esté en la carta natal, ha tenido mucho que ver con esto, al menos en la astrología clásica.

Scarlett Johansson, Venus en Capricornio.




Pasando por alto las distintas técnicas y escuelas que se pronuncian de una u otra manera al respecto, podemos advertir que hay significados simbólicos a la vez leoninos y capricornianos en la casa 10. Es como si se tratara de una sabia y sutil combinación de estos dos signos. Es por esto que hay algo del orden de la tierra (elemento de Capricornio) en Leo, y algo de fuego (elemento leonino) en Capricornio. En la casa 10 buscamos el brillo y el reconocimiento (lo cual suena más bien leonino), pero también materializar logros y mantenerlos (lo cual es, como ustedes saben mejor que yo, claramente capricorniano). Por lo tanto, podemos considerarla una casa solar (carisma, creatividad, autoridad) y saturnina (trabajo, disciplina, reglas, esfuerzo).


Venus en Capricornio se relaciona con estas características. La simbología de las casas es más impura y, por lo tanto, más rica que la de los signos, por lo que conocerla nos da las claves para entender mejor cómo se materializa en el mundo la energía zodiacal. Por ejemplo, quienes conocemos la complejidad de la duodécima casa, sabemos encontrar en Piscis (el duodécimo signo) más elementos saturninos (aislamiento, pérdida y demás temas afines a esta casa) de los que normalmente se le atribuyen. Y combinarlos con los ya conocidos aspectos venusinos, jovianos y neptunianos del signo, lo cual dificulta pero enriquece su interpretación. Volviendo a la casa 10, tanto el Sol como Saturno dominan, pero no olvidemos que se trata de Venus: es glamour, es confort, es placer, es dinero, es belleza. Si mezclamos estos elementos, podemos inferir que las cualidades solares y saturninas irán de la mano con los temas venusinos. Por eso muchos artistas (Rilke), músicos (Frank Sinatra), actores (Anthony Hopkins, Scarlett Johansson) y millonarios (Onassis) tienen a Venus en Capricornio: es el encuentro entre la empresa y el arte, entre el nivel y el matrimonio, entre el lucro y los suspiros.

Alguien con Venus en Capricornio quizás no sea materialista, pero lo parecerá bastante. Prefiere calcular a saltar, invertir a enloquecer, esperar a equivocarse, especular a arriesgar. Claro que ustedes me dirán que esas son conductas que bien puede tener un empresario pero no un enamorado. Así es esta Venus. Por eso la vemos muchas veces llevar sus asuntos amorosos con total discreción, peligrosa discreción, casi apatía. Es uno de sus dramas: confundirlo todo con trabajo, para bien o para mal. Los matrimonios por conveniencia, por ejemplo, suelen darse bajo su influencia. También los amores en el ámbito laboral y, a la inversa, los trabajos relacionados con el amor, el placer y el arte. Venus en Capricornio prioriza el deber al querer, así que prefiere relaciones de largo alcance, quizás incluso algo incómodas y difíciles al principio. Es la regla número uno de Saturno: el que quiere celeste, que le cueste.


Este tránsito a nivel general influye favorablemente en las relaciones (Venus) laborales (Capricornio). Se discuten valores y cargos, se otorgan aumentos y ascensos. Sin embargo, nos demanda límites, orden y planificación (es elemento tierra) para consolidar todo lo que se inició bajo el fuego expansivo de Venus en Sagitario. Con Venus en Capricornio vamos quizás más lento, pero más firmes y prudentes. Una historia que comience bajo su influencia estará a la sombra de esta energía solar/saturnina. Es mejor no apurarse, proceder con responsabilidad y perseverancia. Capricornio, si lo vales, te dará chances. No muchas, porque es un signo exigente. Pero sus pruebas moldean: dan forma, duración y consistencia. Así es Saturno, el maestro que educó, disciplinó, a esta Venus. Una Venus de nivel, jerarquía e independencia.




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