Venus en Tauro

C'est Vénus toute entière

Racine






El otro día me preguntaron en qué se diferencian las taurinas de las demás mujeres. Es el helado de dulce de leche frente al de limón. Es la crema. Es el colesterol. Es enchastrarse en placer. Lo mismo podemos decir de esta Venus, porque también es taurina.


El planeta del amor encuentra uno de sus domicilios en Tauro, me atrevería a decir que su domicilio favorito, ya que aquí vuelve a su estado más natural. Es cierto que también se domicilia en Libra, pero tengamos en cuenta que el signo de la balanza es masculino, cardinal y de aire, un elemento más mercurial que venusino. En cambio, Venus en Tauro implica el encuentro de un planeta femenino con un signo femenino en un elemento también femenino, la tierra. Es tres veces femenina. Tres veces Venus. Lo cual realza (y si quieren multiplicar, también háganlo por tres) sus dones: la belleza, la sensualidad, la calma, la forma, la gracia, la sustancia, la opulencia, la fertilidad.


Las personas con Venus en Tauro suelen tener un sentido estético desarrollado. Es usual encontrarla en grandes músicos (como en Richard Wagner) y, debido a que este signo rige la garganta, abunda en cantantes célebres (Ella Fitzgerald, Carly Simon, Cecilia Bartoli, Lana Del Rey). También entre modelos (Linda Evangelista, Luisana Lopilato) y actores (Dirk Bogarde, Amber Heard, Johnny Depp, Sasha Grey), ya que se trata de ambientes muy condicionados por la apariencia física y por los patrones de belleza corporal de cada sociedad en cada tiempo. No olvidemos que Tauro simboliza el cuerpo. Estas personas destacan por su capacidad de disfrute, por su voluptuosidad muy ligada a lo tangible y lo visible. Los sabores cuentan, los aromas cuentan, el contacto físico cuenta. Roza por descuido a esta Venus y se quedará esperando un segundo roce, para tu sorpresa. Dale comodidad. Comodidad material, espiritual, la que se te ocurra, pero que sea muy cómoda. También los tiempos, lentos y suaves (piensa que estás frente a un adagio en la partitura), son importantísimos. Y, obviamente, los recursos: su naturaleza fija tiende a atraerlos (en demasía), a acumularlos, a buscar el apego, las posesiones, la solidez en todo sentido: económica, emocional, familiar (la Luna, astro familiar por excelencia, se exalta en el signo del toro).





La influencia de Venus en Tauro en principio es benéfica para los taurinos, claro. Tener a Venus en tu signo solar siempre es una buena noticia. Trae encanto personal, romance y también dinero (más en este signo tan relacionado con los valores). Todo lo que representa Tauro está en alza durante este tránsito planetario: finanzas, ganadería, gastronomía, bienes durables, actividades y situaciones que hacen al confort corporal (masajes, técnicas de relajación, spa, etc). Los signos que más la disfrutarán son los afines por elemento: es decir, los de tierra y agua, con quienes forma trígonos y sextiles. Sin embargo, su influencia puede variar significativamente según cada carta natal.  No estamos ante la pasión incendiaria que experimentamos con Venus en Aries, y aún tampoco delirando en ese flirteo aéreo que nos enseñará, con absoluta maestría, Venus en Géminis. Es el tiempo de la tierra, de las sensaciones, de las cosas concretas. Y de las buenas. Nos sentiremos más lentos pero más plenos, más rutinarios pero más firmes, más terrenales pero más solventes, más tercos pero más bellos. Releo todo esto y siento que me falta una palabra. Entonces la encuentro: manjar. Eso es Venus en Tauro. A disfrutarla. Te aseguro que ella, por su parte, sabe disfrutarte mejor que nadie.