Venus en Cáncer






Venus de agua, Venus femenina, Venus cardinal, Venus lunar. El agua remite al mundo emocional, al origen, a la pertenencia, a la infancia, a la herencia. Venus en este signo nocturno asume un rol materno, protector, lleno de nostalgia y recuerdos.

Simbólicamente representa el contacto Venus/Luna, dos planetas femeninos, lo cual refuerza las cualidades del género: intuición, receptividad, introspección, compasión, sensibilidad. El refugio, la familia y el entorno inmediato son indispensables. La Luna es nuestro astro más cercano. Cáncer, el signo que sentimos más cercano.

Judy Garland, Venus en Cáncer.

A esta Venus le gusta que las personas, las cosas y los lugares tengan pasado. Quizás demasiado. Quienes nacieron con esta Venus natal suelen tener una concepción del amor un tanto conservadora e incluso infantil. Hay una suerte de rechazo a la madurez, a la estabilidad, a la responsabilidad. Es precisamente lo que buscan en los demás. Esa solidez saturnina, capricorniana, que impone límites, rigor, la figura paterna.

Venus, en tanto planeta del amor, el placer y el dinero, se encuentra en Cáncer con no pocas contradicciones. El elemento agua del signo confunde, diluye, enmudece. Pierde su forma, su cuerpo. El principio venusino, al contrario, implica goce, corporalidad, sensualidad, sustancia. Hay por lo tanto, una carencia de firmeza, una necesidad de estructura. Su deseo está siempre desbordado, inundado, por sus emociones. No se trata de la búsqueda del placer, como en Tauro; ni del arte del encuentro, como en Libra. Tampoco del romanticismo místico y el idealismo escapista de la Venus exaltada en Piscis. En Cáncer vemos el amor materno, doméstico, sensible, ciclotímico. Por eso sus gustos son retro, tanto en el arte como en el romance. También populares: lo vemos en artistas que saben conectar mejor que nadie con su público. Tienen esta Venus Hemingway, Balzac, Morrissey. También Saint-Exupéry y Judy Garland, quienes alcanzaron un notable éxito popular relacionado con el público infantil (El Principito, El Mago de Oz).




El tránsito de Venus en Cáncer naturalmente dota de encanto a los cancerianos. Pero también a los demás signos de agua y a los de tierra. Es decir, prevalece una energía más femenina, receptiva, de polaridad negativa (en términos astrológicos). Si bien Cáncer es un signo cardinal, tiene sus ritmos (bastante inestables, por cierto). Como el cangrejo, te parecerá que todo avanza hacia atrás. Miles de vueltas, complicaciones, insinuaciones e indirectas estarán a la orden del día (o mejor, de la noche) bajo su influencia. Mejoran las relaciones familiares y los oficios populares incrementan sus ganancias. También los asuntos con bienes, herencias, audiencias, hogar, maternidad. Sentiremos que su presencia vino a aliviar la zona canceriana de nuestra carta natal. Nos demandará más cuidados y atenciones en nuestro mundo privado, cercano, íntimo, hogareño. Con ella descubriremos las bondades de lo casero, de la comida a las caricias. Todo lo afectivo -y hasta lo estético- cobrará un sentido lunar, nocturno, soñador y, en definitiva, canceriano.