Quirón, el sanador herido, atraviesa el fuego primero de Aries. Su sabiduría milenaria combina las dotes mercuriales de naturaleza terrena con las trascendentales luces jupiterinas. Mitad medicinal, mitad filosófica, la influencia dual este centauro, en parte animal, en parte humano, nos impulsa a enfrentar miedos antiguos, carencias que no cicatrizaron y hoy arden más que nunca. ¿Qué debemos comenzar a curar? ¿Qué podemos sanar con fuego? Heridas en el valor, en la autoestima. Heridas en el deseo. Tomemos la iniciativa, cicatricemos. Pero llevemos bien encendidas esas cicatrices, serán nuestras mejores armas.