jueves, 13 de noviembre de 2014

Capricornio


Hay una enorme diferencia entre ganar mucho dinero y ser rico.

Marlene Dietrich



Los vemos llegar siempre puntuales. Honrar sus compromisos. Respetar las normas. Seguir los protocolos. Las cabras del zodiaco no se toman las cosas en broma. Organizan su vida, incluso sus placeres y diversiones, con un rigor y una disciplina casi militares. Tanto apego a la estructura tiene como contrapartida uno de los caminos más difíciles del zodiaco. Los capricornianos no la tienen fácil. Pero eso no los intimida, al contrario.


Gobernados por el planeta Saturno, el viejo sabio, heredaron los mismos atributos que su maestro, que van más allá de los anillos que ambos llevan a su alrededor como una marca esencial de sus limitaciones. El principal de todos, el tiempo. Los capricornianos son los tiempistas del zodiaco, nada los favorece tanto como la edad, la madurez. Se dice de ellos que nacen viejos y que a lo largo de la vida van rejuveneciendo. Más bien lo que ocurre es que se anticipan al mundo, a las cosas, a las personas. Los capricornianos te esperan sonriendo amable e irónicamente, y cuando llegas, te das cuenta de que tenían razón. Esta sabiduría es característica de su planeta regente, que ya en la mitología era considerado el padre de las leyes, el dios del tiempo, el anciano legislador.


Signo de elemento tierra y modalidad cardinal, configura una personalidad ambiciosa, práctica y realista. Por eso Marte se exalta en este signo, en el que adquiere la habilidad de concretar sus objetivos de un modo más estratégico, calculador y a largo plazo. Dos planetas que resumen bastante bien la idiosincrasia capricorniana: por un lado, avanzar, accionar, luchar (Marte) y por otro, saber esperar, prevenir, soportar (Saturno). Cuando logran balancear estos dos principios antagónicos, los capricornianos alcanzan un nivel difícil de encontrar en otros signos. Quizás tenga que ver con esto el hecho de que Saturno prefiera su exaltación en el equilibrado, justo y moderado signo de Libra. Sabemos que, además, Libra se relaciona con la riqueza (Venus) y muchos capricornianos suelen adquirir una notable posición económica con el tiempo. Su signo equivale al último de elemento tierra, es decir a la máxima altura terrenal. Allí arriba, a las montañas más altas, sólo llegan las cabras del zodiaco.


La casa astrológica que corresponde a este signo es la 10, que guarda una marcada relación con el deber, ya que comienza en el mediocielo, el punto más alto de la carta natal. Aquí es donde realizamos nuestros proyectos o goals, nuestro rol en la sociedad. Por eso decimos que en ella vemos el trabajo, la profesión, el status social del nativo. También muchos astrólogos la asocian al padre, en parte por Saturno, pero también porque desde la antigüedad se asocia a la paternidad con la ley. Por eso los capricornianos tienen una férrea actitud paterna: austera, moral, rígida, trabajadora, ambiciosa. Este rasgo es incluso más evidente en las capricornianas: suelen hacer más de padre que de madre (así como los hombres de Cáncer son más maternales que paternales).

Sin embargo, se considera a Saturno en gozo (es decir, que el planeta se encuentra fuerte en su ubicación) en la casa 12. La casa de las pruebas, los obstáculos, las enfermedades crónicas, los enemigos secretos, los encierros, los asilos, la cárcel. Entonces, ¿cómo vincular estas dos casas, la 10 y la 12, aparentemente tan disimiles entre sí? Un ejemplo muy claro para ilustrarnos al respecto lo vemos en la película Lo que queda del día (The Remains of the Day, título original), en la que actúa el capricorniano Anthony Hopkins. En su rol de gélido y eficiente mayordomo, el señor Stevens pasa toda su vida al servicio de un magnate en su mansión. Su sentido del deber y la responsabilidad le impiden desarrollar su mundo emocional. La llegada de la señorita Kenton (papel representado por la ariana Emma Thompson), ama de llaves, parece poner en jaque su situación, o témpano, sentimental. Pero aunque ambos se enamoran, el amor nunca llega a concretarse. Hay escenas memorables, como la muerte del padre de Stevens, que también es mayordomo de la mansión. Cuando le avisan que está agonizando en otra habitación, él continúa sirviendo en una importante cena que brindaba el magnate. En otra ocasión, la señorita Kenton lo encuentra leyendo a escondidas una novela de amor.




Lo importante desde el punto de vista astrológico son las claves que da la historia para entender la relación entre trabajo, status, economía, deber (casa 10) y la esclavitud, el encierro, la vida interior, el aislamiento (la casa 12). Muchos capricornianos son esclavos de sus propias ambiciones y, en una suerte de círculo vicioso, buscan trabajar más y ascender aún más con el fin de conseguir una libertad que finalmente no es más que una nueva esclavitud (a horarios, trabajos, profesiones, cargos importantes). Por esto es que los astrólogos tradicionales "prescribían" a los saturninos su planeta opuesto, la Luna: es decir, incorporar el lado emocional, dependiente, nutricio, materno y familiar de la vida.


Entre los capricornianos encontramos a aquellas personas que ocupan roles de mucha responsabilidad y jerarquía: presidentes, dirigentes, políticos, militares, empresarios, millonarios. Tienen un olfato especial para detectar el poder y la riqueza, como lo confirman los ejemplos de Onassis, Richard Nixon, Christine Lagarde, Michelle Obama, Carla Bruni Sarkozy. También entre ellos encontramos cimas del mundo del deporte: Schumacher, Tiger Woods, Muhammad Ali. En arte se destacan por sus trayectorias de muchos años y prestigio (fiel a las características de Saturno): David Bowie, Eddie Vedder, Federico Fellini, Anthony Hopkins, Marlene Dietrich, Humphrey Bogart. En el ámbito de la ciencia y la investigación despliegan sus dotes de observación y objetividad: Isaac Newton, Tycho Brahé, Johannes Kepler, Stephen Hawking, Louis Pasteur.







lunes, 3 de noviembre de 2014

Cáncer



Si soñar un poco es peligroso, la cura no es soñar menos, sino soñar todo el tiempo.

Marcel Proust





Lo primero que reconocemos en los cancerianos, como en todo signo de agua, es su mirada. Soñadora, pero también somnolienta, tiene un aspecto trasnochado que tanto las ojeras como la forma arábiga, lánguida, de sus ojos profundizan. Un rasgo que podemos comprobar en varios famosos de este signo, como es el caso de Proust, René Lacoste, Ringo Starr, Silvester Stallone, Charlotte Gainsbourg, Liv Tyler, Anthony Bourdain, entre otros. Desde un abordaje psicológico de la astrología se señala que esta suerte de marca de nacimiento se debe al deseo que ha tenido la madre de tener a su hijo. Sabemos que todo canceriano tiene una fuerte relación con su madre y que, para bien o para mal, es un eje fundamental en su vida. De hecho, vemos que muchos de ellos prolongan ciertos hábitos de la infancia hasta su madurez, y recuerdan con gran detalle y nostalgia el pasado. En suma, casi todo en ellos lleva la huella de la noche: insomnes, románticos, ciclotímicos, imaginativos, sensibles, delicados, soñadores.

Marcel Proust, Sol en Cáncer.

Cáncer es un signo de agua, y como tal prioriza el costado emocional de la vida. El elemento agua surge de la combinación de frío y húmedo, lo que explica su cohesión y plasticidad. De ahí que los signos de agua necesiten siempre un molde (por esto son compatibles con los signos de tierra) en el cual estabilizarse y encontrar la forma que su elemento no tiene. Sin embargo, como Cáncer es cardinal, hay un aporte de elemento seco, es decir de dirección, de fuerza pasiva, pero fuerza al fin. Por eso es tan ambigua su manera de afirmarse en el mundo: se dice que el cangrejo avanza caminando hacia atrás y los cancerianos también. Proceden con cautela, indirectamente, nunca de un modo frontal pero sin perder la tenacidad cardinal. Poseen esa insistencia silenciosa que recuerda la propiedad disolvente del agua: tardan, pero finalmente erosionan la roca.


El planeta regente de Cáncer es la Luna, que varía por signo cada dos días. Esta variabilidad junto a las fases lunares dan claramente un carácter muy inestable a los cancerianos. La influencia lunar está siempre presente en todo lo que emprenden. No olvidemos su importancia en el movimiento de las mareas, los ciclos de las cosechas y el clima. También que los cangrejos se sirven de ella para orientarse. Pero en los cancerianos influye sobre todo en su estado anímico, que fluctúa sin cesar, alternando emociones que no pueden controlar. El adjetivo lunático debe sus orígenes a la importancia que se le daba en la antigüedad a la influencia de la Luna en la locura. En los textos clásicos de astrología, vemos cómo los astrólogos indican consultar los aspectos de la Luna en la carta natal para indagar acerca de la salud mental y el intelecto del nativo. La Luna es maternal, nutricia, busca seguridad y por eso los cancerianos tienen un apego tan fuerte a su familia, tanto con la que heredaron como con la que formaron ellos mismos. Por este motivo les cuesta ser objetivos, ya que siempre protegen a los suyos incondicionalmente. A tal punto es así que a muchos les cuesta independizarse y formar vínculos fuera del entorno familiar.


Respecto al ámbito laboral y profesional, entre los oficios cancerianos reconocemos también la influencia de la Luna. Dada su afinidad con el pueblo y sus raíces populares, los vemos en trabajos de atención al público (empleos estatales, comercios, empresas). También en asuntos inmobiliarios, ya que la casa 4 (canceriana) representa el hogar y sus actividades o negocios: venta de muebles y electrodomésticos, cocineros, mucamas, niñeras, etc. La fama tiene su preferencia por Cáncer, tal es así que muchos famosos nacen, o tienen planetas, bajo este signo. Es el caso de los numerosos deportistas exitosos con Marte, justamente el planeta de la acción y la competición, en Cáncer: Maradona, Messi, Federer, Zidane, Djokovic, Phelps. Muchos artistas (Edgar Degas, Gustav Klimt, Modigliani) músicos (Carlos Kleiber, Claudio Abbado, Gustav Mahler, Ian Curtis, Jeff Beck, Joe Satriani) y escritores (Kafka, Hawthorne, Proust, Hemingway) nacen bajo este signo, ya que por un lado tienen una poderosa imaginación pero también un carisma especial que conecta con el gran público. 

Un caso muy significativo lo encontramos en el compositor Carl Orff, quien en su vida no sólo alcanzó la fama sino que la consiguió gracias a una carrera muy canceriana, por cierto. Por un lado, inventó un método pedagógico para la enseñanza musical en los niños, conocido como el Método Orff. Vemos aquí la influencia de su Júpiter (docencia) en Cáncer (la infancia y los niños). La obra Carmina Burana lo volvió mundialmente famoso y su música trascendió los límites del repertorio clásico, llegando incluso a la pantalla grande de la mano de la película Excalibur. Esta obra comienza con O Fortuna, un canto dedicado a la diosa romana de la suerte, que tiene notables coincidencias con el mundo canceriano:


Oh Fortuna,
como la Luna
variable de estado,
siempre creces
o decreces


Como si esto fuera poco, compuso una ópera que tituló Der Mond, es decir La Luna.