Capricornio


Hay una enorme diferencia entre ganar mucho dinero y ser rico.

Marlene Dietrich



Los vemos llegar siempre puntuales. Honrar sus compromisos. Respetar las normas. Seguir los protocolos. Las cabras del zodiaco no se toman las cosas en broma. Organizan su vida, incluso sus placeres y diversiones, con un rigor y una disciplina casi militares. Tanto apego a la estructura tiene como contrapartida uno de los caminos más difíciles del zodiaco. Los capricornianos no la tienen fácil. Pero eso no los intimida, al contrario.


Gobernados por el planeta Saturno, el viejo sabio, heredaron los mismos atributos que su maestro, que van más allá de los anillos que ambos llevan a su alrededor como una marca esencial de sus limitaciones. El principal de todos, el tiempo. Los capricornianos son los tiempistas del zodiaco, nada los favorece tanto como la edad, la madurez. Se dice de ellos que nacen viejos y que a lo largo de la vida van rejuveneciendo. Más bien lo que ocurre es que se anticipan al mundo, a las cosas, a las personas. Los capricornianos te esperan sonriendo amable e irónicamente, y cuando llegas, te das cuenta de que tenían razón. Esta sabiduría es característica de su planeta regente, que ya en la mitología era considerado el padre de las leyes, el dios del tiempo, el anciano legislador.


Signo de elemento tierra y modalidad cardinal, configura una personalidad ambiciosa, práctica y realista. Por eso Marte se exalta en este signo, en el que adquiere la habilidad de concretar sus objetivos de un modo más estratégico, calculador y a largo plazo. Dos planetas que resumen bastante bien la idiosincrasia capricorniana: por un lado, avanzar, accionar, luchar (Marte) y por otro, saber esperar, prevenir, soportar (Saturno). Cuando logran balancear estos dos principios antagónicos, los capricornianos alcanzan un nivel difícil de encontrar en otros signos. Quizás tenga que ver con esto el hecho de que Saturno prefiera su exaltación en el equilibrado, justo y moderado signo de Libra. Sabemos que, además, Libra se relaciona con la riqueza (Venus) y muchos capricornianos suelen adquirir una notable posición económica con el tiempo. Su signo equivale al último de elemento tierra, es decir a la máxima altura terrenal. Allí arriba, a las montañas más altas, sólo llegan las cabras del zodiaco.


La casa astrológica que corresponde a este signo es la 10, que guarda una marcada relación con el deber, ya que comienza en el mediocielo, el punto más alto de la carta natal. Aquí es donde realizamos nuestros proyectos o goals, nuestro rol en la sociedad. Por eso decimos que en ella vemos el trabajo, la profesión, el status social del nativo. También muchos astrólogos la asocian al padre, en parte por Saturno, pero también porque desde la antigüedad se asocia a la paternidad con la ley. Por eso los capricornianos tienen una férrea actitud paterna: austera, moral, rígida, trabajadora, ambiciosa. Este rasgo es incluso más evidente en las capricornianas: suelen hacer más de padre que de madre (así como los hombres de Cáncer son más maternales que paternales).

Sin embargo, se considera a Saturno en gozo (es decir, que el planeta se encuentra fuerte en su ubicación) en la casa 12. La casa de las pruebas, los obstáculos, las enfermedades crónicas, los enemigos secretos, los encierros, los asilos, la cárcel. Entonces, ¿cómo vincular estas dos casas, la 10 y la 12, aparentemente tan disimiles entre sí? Un ejemplo muy claro para ilustrarnos al respecto lo vemos en la película Lo que queda del día (The Remains of the Day, título original), en la que actúa el capricorniano Anthony Hopkins. En su rol de gélido y eficiente mayordomo, el señor Stevens pasa toda su vida al servicio de un magnate en su mansión. Su sentido del deber y la responsabilidad le impiden desarrollar su mundo emocional. La llegada de la señorita Kenton (papel representado por la ariana Emma Thompson), ama de llaves, parece poner en jaque su situación, o témpano, sentimental. Pero aunque ambos se enamoran, el amor nunca llega a concretarse. Hay escenas memorables, como la muerte del padre de Stevens, que también es mayordomo de la mansión. Cuando le avisan que está agonizando en otra habitación, él continúa sirviendo en una importante cena que brindaba el magnate. En otra ocasión, la señorita Kenton lo encuentra leyendo a escondidas una novela de amor.




Lo importante desde el punto de vista astrológico son las claves que da la historia para entender la relación entre trabajo, status, economía, deber (casa 10) y la esclavitud, el encierro, la vida interior, el aislamiento (la casa 12). Muchos capricornianos son esclavos de sus propias ambiciones y, en una suerte de círculo vicioso, buscan trabajar más y ascender aún más con el fin de conseguir una libertad que finalmente no es más que una nueva esclavitud (a horarios, trabajos, profesiones, cargos importantes). Por esto es que los astrólogos tradicionales "prescribían" a los saturninos su planeta opuesto, la Luna: es decir, incorporar el lado emocional, dependiente, nutricio, materno y familiar de la vida.


Entre los capricornianos encontramos a aquellas personas que ocupan roles de mucha responsabilidad y jerarquía: presidentes, dirigentes, políticos, militares, empresarios, millonarios. Tienen un olfato especial para detectar el poder y la riqueza, como lo confirman los ejemplos de Onassis, Richard Nixon, Christine Lagarde, Michelle Obama, Carla Bruni Sarkozy. También entre ellos encontramos cimas del mundo del deporte: Schumacher, Tiger Woods, Muhammad Ali. En arte se destacan por sus trayectorias de muchos años y prestigio (fiel a las características de Saturno): David Bowie, Eddie Vedder, Federico Fellini, Anthony Hopkins, Marlene Dietrich, Humphrey Bogart. En el ámbito de la ciencia y la investigación despliegan sus dotes de observación y objetividad: Isaac Newton, Tycho Brahé, Johannes Kepler, Stephen Hawking, Louis Pasteur.