lunes, 3 de noviembre de 2014

Cáncer



Si soñar un poco es peligroso, la cura no es soñar menos, sino soñar todo el tiempo.

Marcel Proust





Lo primero que reconocemos en los cancerianos, como en todo signo de agua, es su mirada. Soñadora, pero también somnolienta, tiene un aspecto trasnochado que tanto las ojeras como la forma arábiga, lánguida, de sus ojos profundizan. Un rasgo que podemos comprobar en varios famosos de este signo, como es el caso de Proust, René Lacoste, Ringo Starr, Silvester Stallone, Charlotte Gainsbourg, Liv Tyler, Anthony Bourdain, entre otros. Desde un abordaje psicológico de la astrología se señala que esta suerte de marca de nacimiento se debe al deseo que ha tenido la madre de tener a su hijo. Sabemos que todo canceriano tiene una fuerte relación con su madre y que, para bien o para mal, es un eje fundamental en su vida. De hecho, vemos que muchos de ellos prolongan ciertos hábitos de la infancia hasta su madurez, y recuerdan con gran detalle y nostalgia el pasado. En suma, casi todo en ellos lleva la huella de la noche: insomnes, románticos, ciclotímicos, imaginativos, sensibles, delicados, soñadores.

Marcel Proust, Sol en Cáncer.

Cáncer es un signo de agua, y como tal prioriza el costado emocional de la vida. El elemento agua surge de la combinación de frío y húmedo, lo que explica su cohesión y plasticidad. De ahí que los signos de agua necesiten siempre un molde (por esto son compatibles con los signos de tierra) en el cual estabilizarse y encontrar la forma que su elemento no tiene. Sin embargo, como Cáncer es cardinal, hay un aporte de elemento seco, es decir de dirección, de fuerza pasiva, pero fuerza al fin. Por eso es tan ambigua su manera de afirmarse en el mundo: se dice que el cangrejo avanza caminando hacia atrás y los cancerianos también. Proceden con cautela, indirectamente, nunca de un modo frontal pero sin perder la tenacidad cardinal. Poseen esa insistencia silenciosa que recuerda la propiedad disolvente del agua: tardan, pero finalmente erosionan la roca.


El planeta regente de Cáncer es la Luna, que varía por signo cada dos días. Esta variabilidad junto a las fases lunares dan claramente un carácter muy inestable a los cancerianos. La influencia lunar está siempre presente en todo lo que emprenden. No olvidemos su importancia en el movimiento de las mareas, los ciclos de las cosechas y el clima. También que los cangrejos se sirven de ella para orientarse. Pero en los cancerianos influye sobre todo en su estado anímico, que fluctúa sin cesar, alternando emociones que no pueden controlar. El adjetivo lunático debe sus orígenes a la importancia que se le daba en la antigüedad a la influencia de la Luna en la locura. En los textos clásicos de astrología, vemos cómo los astrólogos indican consultar los aspectos de la Luna en la carta natal para indagar acerca de la salud mental y el intelecto del nativo. La Luna es maternal, nutricia, busca seguridad y por eso los cancerianos tienen un apego tan fuerte a su familia, tanto con la que heredaron como con la que formaron ellos mismos. Por este motivo les cuesta ser objetivos, ya que siempre protegen a los suyos incondicionalmente. A tal punto es así que a muchos les cuesta independizarse y formar vínculos fuera del entorno familiar.


Respecto al ámbito laboral y profesional, entre los oficios cancerianos reconocemos también la influencia de la Luna. Dada su afinidad con el pueblo y sus raíces populares, los vemos en trabajos de atención al público (empleos estatales, comercios, empresas). También en asuntos inmobiliarios, ya que la casa 4 (canceriana) representa el hogar y sus actividades o negocios: venta de muebles y electrodomésticos, cocineros, mucamas, niñeras, etc. La fama tiene su preferencia por Cáncer, tal es así que muchos famosos nacen, o tienen planetas, bajo este signo. Es el caso de los numerosos deportistas exitosos con Marte, justamente el planeta de la acción y la competición, en Cáncer: Maradona, Messi, Federer, Zidane, Djokovic, Phelps. Muchos artistas (Edgar Degas, Gustav Klimt, Modigliani) músicos (Carlos Kleiber, Claudio Abbado, Gustav Mahler, Ian Curtis, Jeff Beck, Joe Satriani) y escritores (Kafka, Hawthorne, Proust, Hemingway) nacen bajo este signo, ya que por un lado tienen una poderosa imaginación pero también un carisma especial que conecta con el gran público. 

Un caso muy significativo lo encontramos en el compositor Carl Orff, quien en su vida no sólo alcanzó la fama sino que la consiguió gracias a una carrera muy canceriana, por cierto. Por un lado, inventó un método pedagógico para la enseñanza musical en los niños, conocido como el Método Orff. Vemos aquí la influencia de su Júpiter (docencia) en Cáncer (la infancia y los niños). La obra Carmina Burana lo volvió mundialmente famoso y su música trascendió los límites del repertorio clásico, llegando incluso a la pantalla grande de la mano de la película Excalibur. Esta obra comienza con O Fortuna, un canto dedicado a la diosa romana de la suerte, que tiene notables coincidencias con el mundo canceriano:


Oh Fortuna,
como la Luna
variable de estado,
siempre creces
o decreces


Como si esto fuera poco, compuso una ópera que tituló Der Mond, es decir La Luna.







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