La Luna Nueva




Estamos ya con la Luna en Escorpio en conjunción al Sol, lo que en astrología llamamos Luna Nueva. Las Lunas Nuevas se consideran fértiles, momentos propicios para sembrar. Va desde una perspectiva más bien concreta (cultivos en la tierra) a una mucho más amplia (ideas, proyectos, relaciones). El beso entre el Sol y la Luna señala que las energías principales de nuestro cielo, las luminarias, trabajan en conjunto. Es el encuentro entre la individualidad y la personalidad. Entre lo que somos y lo que sentimos. Esta siembra estará en gran medida condicionada por el signo en el que se da la conjunción, Escorpio.

Escorpio es un signo fijo (apego, arraigo, posesión) y de agua (fertilidad, intuición, sensibilidad). La Luna en este signo tradicionalmente se considera en caída, por lo tanto esta gestación tendrá mucho de pérdida, crisis y dolor, que serán el abono para el advenimiento de lo nuevo. Por lo tanto, la energía de esta Luna Nueva es ideal para indagar, profundizar, acumular, transformar, revitalizar aquellos aspectos de nuestra vida que estén bajo su influencia.

Hay varias formas de interpretar la Luna Nueva, como sucede con casi todos los tránsitos planetarios. Muchos astrólogos confeccionan horóscopos generales para cada signo. Esto tiene sus alcances, pero también sus limitaciones. Lo que hacemos al generalizar es tomar a un signo como si fuera el primero del círculo zodiacal; es decir, lo ubicamos en la casa 1. De esta manera, para los taurinos esta Luna Nueva tendría implicaciones con su casa 7 (Escorpio), afectando a su zona de pareja, socios, asuntos legales, etc. Pero si un taurino tiene ascendente Sagitario, la influencia recaería no del todo en la casa 7 sino también en la casa 12 (misticismo, espiritualidad, servicio, enemigos ocultos). Ninguna técnica excluye a la otra, al contrario: en astrología, cada símbolo aporta su pieza a este gran rompecabezas que es el universo. De hecho, no sería raro que ese taurino experimentara este tránsito lunar como un mix energético entre la casa 7 y 12 (que tienen entre sí dos planetas en común, Venus y Saturno). Algún punto de contacto entre su pareja (casa 7) y quizás un romance secreto (casa 12), o entre sus socios (casa 7) y sus enemigos secretos (casa 12).  




Sin embargo, la manera más segura de proceder es a través de la carta natal, ya que en ella no sólo vemos las casas que están en Escorpio (o son gobernadas por este signo) sino también si la Luna aspecta algún planeta nuestro, especialmente por conjunción. Por ejemplo, esta Luna Nueva se da a 19 grados de Escorpio, muy cerca de mi Urano natal a 22 grados del mismo signo, en mi casa 2. La significación de esta Luna adquiere para mí, además de las conocidas temáticas escorpianas, un componente uraniano. Siempre digo que el planeta que tenemos en un signo es la herramienta que utilizamos para relacionarnos con los temas/personas/situaciones que dicho signo representa. Urano en Escorpio permite un acercamiento a lo oculto, lo misterioso y lo esotérico a través de la tecnología, lo inusual, lo original, también lo colectivo. De hecho, cuando tuve una serie de tránsitos importantes sobre mi Urano natal, aparecieron en mi vida cuestiones ligadas a la astrología, como por ejemplo la creación de este blog. También temas de finanzas, ya que la casa 2 representa el dinero, el sustento, la estabilidad, las ganancias.

La Luna Nueva, entonces, es una Luna de comienzos. El proceso a partir de hoy es creciente y llega a su punto máximo con la Luna Llena en Géminis a fines de noviembre. Allí es donde veremos los frutos que empiezan a gestarse ahora. Géminis (aire mutable) claramente es un signo comunicativo; por lo tanto, mucho de esa Luna Llena tendrá que ver con las palabras y la información. Pero esto lo dejamos para otro post.


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