Luna en Piscis

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La Luna en Piscis, de elemento agua y modalidad mutable, cae tradicionalmente bajo el dominio de Júpiter y, sobre todo, de Neptuno. Como Venus se exalta en Piscis, también incide en sus asuntos. Estos tres planetas combinados dan una buena perspectiva de ella. Júpiter le aporta fe, expansión, confianza. Neptuno, sacrificio, compasión, pero también vaguedad, ilusiones, ensueños. Venus, su empatía, amor y belleza. Es importante que haya, por lo tanto, buenos vínculos entre estos tres planetas y si todos están aspectados entre sí, la carta natal será por cierto muy venusina . Algo muy común a todas las Lunas en Piscis (aquí aplico mi síntesis virginiana) que me animaría a destacar como su principal característica: son muy influenciables por el entorno. Sobre todo emocionalmente (ya que el planeta en juego es la Luna). Las personas con esta Luna suelen tener una capacidad de absorción asombrosa respecto a los sentimientos y estados de ánimo ajenos, y mediante un proceso sutil que se p

Luna en Virgo


Luego de su tránsito por el fastuoso y dramático signo de Leo, la Luna ingresa en un signo de tierra, mutable, práctico, humilde y muy trabajador: Virgo. Su regente, Mercurio, gobierna las palabras, las comunicaciones, los negocios, los contactos. La Luna en Virgo necesita tener todo bajo control, ordenado, detallado, catalogado y así hasta el infinito. Por eso, las personas que tienen esta Luna en la carta natal suelen ser algo (mejor dicho, muy) neuróticas, obsesivas y excesivamente críticas. Pero como lo lunar tiene que ver con lo emocional, lo nutricio, lo doméstico, lo familiar y lo tradicional, canalizan todo eso a través de actividades mercuriales: les gusta escribir, leer, administrar, calcular, arreglar, resumir, economizar, solucionar. Es una Luna de mucha ingeniería, eficiencia y utilidad.

Pero también hay un costado más compasivo, servicial y espiritual en Virgo, relacionado con Quirón, este asteroide que en la mitología representa al centauro herido, maestro filosófico, guía y sanador. Su naturaleza es doble (Mercurio) pero también trascendental (Júpiter), ya que Quirón padecía una herida incurable (que hoy podemos asociar a las enfermedades crónicas) y a pesar (o mejor dicho, a partir) de ella curar y educar a los otros. Es como si esta antigua herida que cada uno de nosotros (en tanto seres mortales) lleva en sí, nos enseñara a desarrollar una visión más sabia, austera y estoica de la vida. No es casualidad que todo esto encierre una analogía con Virgo, signo relacionado con la vara de esculapio y la figura del arcano 9, el ermitaño.

Durante la Luna en Virgo, en líneas generales, priorizamos la salud, el cuidado del cuerpo, la alimentación, el ejercicio físico. Estamos más críticos, porque nuestra sensibilidad a las imperfecciones (tanto ajenas como propias) es alta. Las actividades que requieran mucha precisión y paciencia (calcular, ordenar, limpiar, administrar) se verán beneficiadas.

La Luna en Virgo nos vuelve menos egocéntricos y orgullosos que la Luna en Leo, por lo tanto bajamos a la tierra humilde, a las cosas cotidianas, a la discreción y el servicio a los demás (mozos, enfermeras, médicos, personal doméstico, etc., se relacionan con este signo). Aprovechemos este tránsito para poner todo en regla y manejar con frialdad los números, sin perder de vista que la Luna rige nuestras emociones. Que no nos sorprenda, entonces, si en medio de tantas cuentas nos encontramos con una lágrima, un suspiro o una sonrisa.

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