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Mostrando las entradas de febrero, 2019

Temporada Libra

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El placer es aún más profundo que el sufrimiento. Nietzsche Se igualan el día y la noche, el Sol entra en Libra. Un signo que nos enseña la profundidad de lo efímero. La elegancia que es una suerte de inteligencia. Los modales que sugieren algo más que buenas –y meras– intenciones. La belleza, tentación superior. Se asocia este signo al otoño pero en el hemisferio sur coincide con la primavera. Dos estaciones de cambio y renovación. Nuestro desafío consiste en dejar que las cosas florezcan o perezcan, el mismo espectáculo que vemos en la naturaleza. No estancarnos en los errores (todo aquello quedó en  Virgo ) ni en los rencores (todo eso vendrá en Escorpio ). Ahora es tiempo de priorizar la armonía de conjunto. Cosa para nada fácil. Laissez faire , dirían en Francia. Es el momento de las relaciones. De compartir la magia –lo insólito– de poder estar juntos. Debido a que es un signo cardinal, nos animamos. Pero a ceder, a complementar, a embellecer, porque el planeta que rige

Quirón en Aries

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Quirón, el sanador herido, atraviesa el fuego primero de Aries. Su sabiduría milenaria combina las dotes mercuriales de naturaleza terrena con las trascendentales luces jupiterinas. Mitad medicinal, mitad filosófica, la influencia dual este centauro, en parte animal, en parte humano, nos impulsa a enfrentar miedos antiguos, carencias que no cicatrizaron y hoy arden más que nunca. ¿Qué debemos comenzar a curar? ¿Qué podemos sanar con fuego? Heridas en el valor, en la autoestima. Heridas en el deseo. Tomemos la iniciativa, cicatricemos. Pero llevemos bien encendidas esas cicatrices, serán nuestras mejores armas.

Temporada Piscis

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El último signo de agua, con sus islas de ensueños y hechizos de náyades. La regencia benévola de Júpiter y Venus en el templo de Neptuno. Los oleajes y los cantos lejanos que cierran la suite planetaria de Holst. Es el final del zodiaco y el caos disolvente se apodera de nuestras vidas. Ondas sutiles, contradicciones tan humanas como angélicas. En la inmensidad, en lo indefinido, cada cual en su océano propio. Descubriendo símbolos de apertura o clausura hacia una empatía infinita. La temporada Piscis es una suerte de Leteo al cual van a parar nuestros olvidos necesarios y secretos. Para que todo vuelva a comenzar purgamos lo arrastrado, lo que queda, en aguas de cierres y conclusiones. Damos pasos ciegos, brazadas en direcciones confusas. Las velas caen y fluimos a través de nuestras fragilidades. En la espera líquida nada empieza ni tiene forma aún. Pero inmersos en la música, la danza, los escenarios imaginados ¿o vividos? y el encanto de los ocasos intuimos tantas historias

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