miércoles, 29 de abril de 2015

Júpiter, el benéfico mayor





Desde tiempos milenarios se asocia a este planeta con casi todo lo bueno de la vida: riqueza, esperanza, suerte, bondad, alegría, fe. Claro que el carácter moral de la astrología clásica contribuyó bastante: se considera a Júpiter el benéfico mayor justamente porque es el planeta que (como vimos en la Casa 9) corresponde a Dios, de hecho Júpiter es la versión romana de Zeus. En contraposición a Venus, llamado el benéfico menor por su naturaleza más terrenal y mundana, Júpiter prefiere todo a lo grande. Si Venus rige los romances, el dinero y los placeres, a Júpiter le tocan esas cosas potenciadas, elevadas: los viajes largos, las grandes pasiones, las esperanzas, la riqueza, la buena suerte o ayuda de Dios. Tiene afinidad con Sagitario, Piscis (sus domicilios) y Cáncer (su exaltación). Tres signos que asociamos a las emociones, la espiritualidad y la inspiración. En Sagitario muestra su lado más filosófico, religioso y conceptual. En Piscis, la compasión, el misticismo y el altruismo. En Cáncer, el instinto, la tradición, el pueblo, la familia. Son tres signos que simbolizan distintas clases de riqueza, pero riquezas al fin y al cabo, adjudicadas a Júpiter: Sagitario es la abundancia y la suerte, Piscis la exaltación de Venus (dinero, bienes) y Cáncer las herencias, la fama y el reconocimiento (lo vemos en el caso de Emma Watson). Por lo tanto, una persona con predominio de estos signos en su carta natal tendrá una gran influencia de Júpiter en su vida.


Claro que hay riquezas y riquezas. Un Júpiter ubicado en Casa 2 suele ser favorable para la acumulación de índole material, como sucede con las cartas natales de conocidos millonarios. Por ejemplo, Aristóteles Onassis lo tenía en Tauro y Donald Trump en Libra, dos signos relacionados con el dinero por su regente, Venus. Sin embargo, un Júpiter en Casa 12 orientará a buscar nuestra riqueza en la vida interior, y muchas veces por caminos incluso opuestos a los que comúnmente consideraríamos como caminos de riqueza. Las privaciones, las reclusiones y las enfermedades que solemos atravesar en esta casa despiertan un conocimiento profundo de uno mismo y nos ponen en contacto con leyes superiores, que trascienden el ámbito material. Es el caso de astrólogos como Morin y Alan Leo, de guías como Martin Luther King.

Aristóteles Onassis, Júpiter en Tauro

Si Saturno es el planeta del pesimismo, las restricciones, los límites y la materia, Júpiter es el planeta del optimismo, el sentido de la vida y la expansión personal. Por lo tanto, un buen balance entre estos planetas es fundamental, de hecho sus símbolos se parecen: Saturno es la materia (la cruz elevada) sobre el espíritu (la curva descendente), Júpiter el espíritu (la curva ascendente) sobre la materia (la cruz inferior). Sin Júpiter sería muy difícil sobrellevar la pesada carga que nos impone Saturno: "La humanidad no puede soportar mucha realidad", escribió Eliot. Sin embargo, el sano pesimismo de un buen Saturno suele volvernos prudentes, mientras que el ciego optimismo de un mal Júpiter, peligrosamente imprudentes.

En este sentido, los malos aspectos de Júpiter pueden señalar, por un lado, una excesiva confianza y hacernos correr riesgos innecesarios. Por otro, obstáculos inesperados, que normalmente atribuimos a la mala suerte o mala estrella. Un Júpiter debilitado habla también de cierta carencia en el ámbito de la fe, y por lo tanto puede volvernos escépticos. Es el caso de Verdi, quien además de su Júpiter en exilio en Virgo tenía Marte (el maléfico menor) en Casa 9 (religión): Toscanini lo consideraba "un ateo" y su esposa lo describió como "un hombre de poca fe". Lo cual, dicho sea de paso, no le impidió componer una de las mejores obras religiosas de todos los tiempos, su famoso Requiem.

Giuseppe Verdi, Júpiter en Virgo.

Los tránsitos de Júpiter son de naturaleza benéfica, porque suelen traer momentos de felicidad y grandes oportunidades, especialmente si están implicadas las casas más favorables, como las elevadas (9, 10, 11) o las angulares (1, 4, 7, 10). En casas más difíciles es de gran ayuda para contrarrestar adversidades, muchas veces este planeta hace de ángel guardián. El Retorno de Júpiter se da cada 12 años y marca un período de expansión en el que casi siempre iniciamos actividades o rumbos cruciales para nuestra vida. Claro que depende del signo, la casa y los aspectos del Júpiter de la carta natal. Sin embargo, existe también una tendencia a exagerar sus alcances. Es importante tener expectativas de crecimiento reales y no dejarse llevar por fanatismos o ideas extremas. Muchas veces esperamos de Júpiter logros estrictamente materiales, pero debemos recordar que no es un planeta afín al elemento tierra, que rige los asuntos mundanos y concretos (laborales, profesionales). Por su afinidad con el agua y el fuego, su influencia impactará mayormente en nuestra vida espiritual y emocional. Es posible que durante este tiempo tengamos una nueva concepción del mundo, o entremos en contacto con disciplinas esotéricas, religiones, o guías espirituales. También que emprendamos actividades relacionadas con el extranjero (viajes, idiomas, estudios), ya que al salir de nuestra propia cultura ampliamos nuestra mirada y adquirimos valores universales.





viernes, 24 de abril de 2015

Saturno





Aproximadamente cada 28 años y medio, Saturno regresa. ¿A dónde? Básicamente a la misma posición en la que estaba cuando nacimos. Al mismo signo, al mismo grado y por lo tanto a la misma casa en la que lo tenemos en la carta natal. A esto lo llamamos Retorno de Saturno, o incluso Saturnazo. Como casi siempre sucede con los tránsitos importantes de nuestra vida, coincide con momentos bisagra, en los que hay transformaciones cruciales, de largo alcance y muchas consecuencias.


Saturno tiene mala fama, pero es un ancla fundamental para nuestras vidas. Tiene afinidad con Capricornio, Acuario (sus dos domicilios) y Libra (su exaltación). De los temas que rige, en Capricornio encontramos la estructura, la paternidad, la madurez y la realidad más concreta. En Acuario, la mente científica, el progreso, las influencias, las ambiciones y las metas. En Libra, las leyes, la forma, los contratos, los acuerdos, la diplomacia y la civilidad. Por lo tanto, el Retorno de Saturno es un tránsito que tiene la finalidad de centrarnos, darnos un baldazo de agua helada, o mejor dicho de tierra helada, ya que se nos presentan diversas situaciones y limitaciones en el ámbito material de la vida.

En el primer retorno, alrededor de los 28, aunque muchos astrólogos consideran que su influencia comienza un año antes, damos un salto a la independencia. La palabra salto no es muy apropiada, ya que Saturno no se caracteriza por su brusquedad y espontaneidad sino por todo lo contrario: prudencia, paciencia, perseverancia, capacidad para vencer los obstáculos (que justamente durante este tiempo no serán pocos). Todo lo que nos servía hasta su llegada, ya no tiene razón de ser. Es normal que a esta edad nos sintamos agobiados por muchas restricciones que se imponen desde el mundo exterior: trabajar duro, dejar la casa de los padres, sostenerse económicamente, muchos dan a luz su primer hijo. De ahí que los elementos que quedaron de la adolescencia (amigos, amantes, excesos, gustos, hobbies, carrera universitaria, formas de pensar) ya poseen un resabio de caducidad. Si no desaparecen del todo, menguan y se adaptan a la nueva realidad. Lo que no se adapte, no sobrevivirá a este tránsito.



El segundo retorno, alrededor de los 58 años, tiene reminiscencias del primero. En muchos sentidos, se parecen. Las exigencias esta vez tienden a manifestarse en torno a la posición social, económica y también en la salud. Es muy crítico este tránsito ya que plantea cambios en una etapa de la vida en la que el realismo puede ser demasiado abrumador. Es la antesala del retiro laboral, aparecen los nietos, las limitaciones físicas, la necesidad de desacelerar (lo cual muchas veces no es fácil). Es un Saturno más reflexivo, opera desde un punto de vista más filosófico y sabio que el anterior. Sin embargo, también dejamos atrás cosas que ya no tienen lugar en nuestra vida.

En cada carta natal Saturno opera de manera diferente, claro. Depende de varias cosas. No es lo mismo tener un Saturno en cuadratura al Sol que en sextil a Marte, como tampoco es lo mismo tenerlo en signos de tierra que en signos de aire o fuego. Su ubicación por casa también incidirá en los temas que representa. Un Saturno en casa 12 señala un tiempo de cierto aislamiento, quizás reclusión debido a enfermedades, desarrollo de temas relacionados con la espiritualidad, el ocultismo y el servicio a los otros. En la casa 9 materializará asuntos con el extranjero (viajes largos, idiomas), la ley (juicios, autoridad), los estudios superiores (universidad), la religión y el sentido de la vida.

Minerva y Saturno protegiendo el arte y la ciencia, Joachim von Sandrart, 1644.

El Retorno de Saturno es una de las mejores escuelas que tiene la vida. Es un maestro implacable, lúcido, metódico, a veces cruel. Sin embargo, todo lo hace por nuestro bien. Muchos astrólogos creen que los logros llegan de su mano. No es un planeta expansivo como el gran benéfico Júpiter, es cierto, pero justamente porque limita, ordena y se enfoca en lo real, sus tránsitos materializan, concretan. Durante este tiempo solemos sentirnos solos, incluso rodeados por un cierto aura otoñal, como una música melancólica de fondo. Es la época en que la fiesta se terminó. Nos toca afrontar los gastos, la resaca y la limpieza, por eso mucho del impacto de este tránsito dependerá de cómo hemos llegado a él. Al finalizar el Retorno de Saturno, seguramente miraremos atrás con nostalgia, pero no cambiaremos por nada del mundo lo que hemos logrado gracias a su rigor, disciplina y austeridad. Madurar no tiene precio.


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