martes, 29 de diciembre de 2015

Venus en Sagitario



Venus ya tiene listas las maletas y los pasajes en mano: comienza su temporada de turista. Abandona las aguas profundas de Escorpio para buscar lugares exóticos y, sobre todo, lejanos. Los lugares favoritos de Sagitario. Por eso es fuego, por eso su modalidad mutable. El fuego inicia, enciende. Lo mutable incita a cambiar, a salir de lo habitual.

Aishwarya Rai, Venus en Sagitario
Con Venus en Sagitario el planeta regente es Júpiter. Lo cual dice bastante de su naturaleza. Aventurera, divertida, abundante, generosa, viajera, filosófica, religiosa. Las personas con Venus en Sagitario tienen una pasión inagotable por conocer, experimentar, descubrir. Su gusto es cosmopolita, amplio, bilingüe, foráneo. Se aburren del color local, del barrio de siempre, ya que tienen la mirada puesta más allá del horizonte. Ellos siempre serán seducidos por una tonada diferente, por la música en otro idioma, por un rostro de otro continente, por libros de culturas poco conocidas. El pasto, con Venus en Sagitario, es más verde del otro lado.



El tránsito de Venus en Sagitario nos permite salir de situaciones críticas o empantanadas que venían del signo anterior, Escorpio, en donde hicimos frente a muchas cosas que no fue fácil admitir e incluso dejar ir. En Sagitario el clima cambia por completo. Ahora la energía es optimista, espiritual, trascendental. Es un signo que nos pone en contacto con aquello que está más allá de la realidad, de las limitaciones y de las mezquindades. Ahora nos interesan creencias o artes extranjeras, estamos más abiertos a lo nuevo y especialmente encontramos placer en ello. No olvidemos que Sagitario también es el signo de Dios, por lo que Venus aquí inclina al gusto por el esoterismo, la teología, las disciplinas espirituales (Deepak Chopra, Sai Baba y otros gurúes tienen esta Venus en la carta natal). En algún sentido, este tránsito podría considerarse como las vacaciones (Sagitario) del amor (Venus). Es el momento de darnos un viaje y dejar que nos sorprenda Venus. Una Venus turista.




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domingo, 27 de diciembre de 2015

¿Somos compatibles?





Qué pregunta. Por DM, por Inbox. Por teléfono, por mail, hasta por comentario de Instagram. Llueva, truene, haya sol o nieve. Es la pregunta que siempre me hacen llegar. Todos queremos ser compatibles. Y todos queremos que esa persona que nos importa también lo sea. Con nosotros, claro.

Hay varias herramientas que la astrología tiene para abordar esa pregunta. Pero claro, son sólo eso: herramientas. Es cierto que una sinastría, la superposición de dos cartas, puede indicar a través de sus aspectos la naturaleza de una relación. Casi con seguridad podemos afirmar que cuando (casi todos) los planetas de ambos se aspectan mutuamente, la relación será significativa. Para bien o para mal. También que una carta compuesta aportará mucha luz sobre nosotros contemplados como una unidad: de qué manera nos llevamos juntos, qué objetivos, qué dificultades, qué nivel de desarrollo.



¿Pero qué quiere decir ser compatibles? O mejor dicho, ¿hasta donde puede la astrología adentrarse en ese pantano cenagoso que es la compatibilidad entre dos personas? Más teniendo en cuenta los diversos factores externos que influyen, propician o vician todo: clases sociales, países, dinero, culturas, etc.

Hay planetas que representan simbólicamente actores, decorados, experiencias, energías o modos de sentir y hacer que cada uno de nosotros incorpora en la carta natal al nacer. Por ejemplo, se considera que Venus es nuestra manera de amar y flirtear, que Marte es nuestro deseo más carnal y físico. Sin embargo, es difícil evaluar las compatibilidades únicamente a través de esta simbología planetaria, ya que recaeríamos en simplificaciones. Que Venus esté en Géminis en mi carta natal no necesariamente significa que mi pareja deba ser geminiana, sino que el plano intelectual y la comunicación (entre otras cosas de índole mercurial) serán importantes en mis relaciones. Marte en Escorpio no inclinaría estrictamente a tener amantes de ese signo (como se consideraba antes, especialmente en las mujeres) sino a desempeñarse en amor de manera escorpiana. Buscará en el otro cualidades relacionadas con la estructura, la estabilidad, la solvencia (cualidades del elemento tierra) que los escorpiones necesitan (son agua marcial y plutoniana).

Los aspectos planetarios importan pero también su naturaleza y cuáles serían los más favorables o los menos apropiados. Lo cual no es fácil de diagnosticar. Por ejemplo, lo que es necesario para el intenso Escorpio no lo es tanto para el práctico Virgo. Y así con cada uno de los signos. O mejor dicho, con cada combinación de signos. Las oposiciones suelen ser especialmente prolíficas, dado su carácter venusino / saturnino. Es decir, su naturaleza libriana, relacionada con la casa 7. Digo esto porque Libra es el domicilio de Venus (amor, placer, pareja) y la exaltación de Saturno (enemigos, límites, leyes). En este aspecto, además, vemos el concepto de los polos opuestos que se atraen y se complementan. La casa 7 es el principio de todo encuentro porque es la opuesta al ego, representado por la casa 1 (regencia de Marte). Esto nos lleva a inferir que naturalmente buscamos entrar en contacto con energías contrarias a las nuestras, nos seduce lo distinto. Por lo tanto, el eje ascendente (casa 1) / descendente (casa 7) es el que casi siempre predomina en términos de compatibilidad. Lo que hay que trabajar aquí es justamente esa necesidad de unión en la diferencia. Tarea para Venus, llamado el pegamento del universo por los antiguos astrólogos.


No les resto importancia a los demás aspectos, de los cuales la conjunción tiene un exceso de buena fama para mi gusto. Cuando dos astros se encuentran dispuestos de esta manera, tenemos cosas en común. Pero de la semejanza al amor queda, todavía, una distancia importante. Por ejemplo, dos Lunas en Leo claramente competirán por obtener el brillo y el reconocimiento: el orgullo mutuo será más bién un obstáculo que una afinidad. Podemos decir algo parecido de dos Lunas en Escorpio. El sextil y los trígonos son de naturaleza armónica, un tanto cómoda. Al trígono se lo asocia a Júpiter y como vincula signos de un mismo elemento inclina a la abundancia y a la plenitud, aunque también al exceso. Por ejemplo, el encuentro de planetas en Géminis y Acuario favorecerá el intercambio intelectual pero limitará el concreto y real. El sextil simboliza el aspecto entre dos elementos distintos pero armónicos entre sí (fuego/aire, agua/tierra) por lo que tiene un componente de oposición / complemento (Venus / Saturno / Casa 7). Por ejemplo, planetas en Virgo, conocidos por su reserva, meticulosidad y orden, tendrán afinidad con aquellos que estén en el sensible, doméstico y prudente Cáncer. Prevalecerá en este aspecto las particularidades que tienen en común la tierra y el agua: receptividad, feminidad, polaridad negativa. El aspecto de cuadratura pone en contacto elementos distintos e inarmónicos entre sí, pero signos que pueden ser más o menos afines, dependiendo de cada caso. Representa la energía marcial, por lo que fluye un caudal energético en materia de pasión, iniciativa y coraje. Un aspecto así probablemente vuelva a las personas proclives a recibir (y a dar) flechazos a primera vista. El desafío será ganar en previsibilidad y constancia.

No hay una fórmula mágica, secreta, ganadora. Podríamos seguir hablando de los romances de novela cuando el encuentro se da en la casa 5, o de los romances ocultos cuando se da en la casa 12. Y así hasta no terminar nunca. Es conocerse. Y conocerse es empezar a conocer, también, lo que queremos del otro. Y lo que no es menor: conocer qué es lo que el otro quiere de nosotros.


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viernes, 18 de diciembre de 2015

Las Lunas de fuego



Cuando la Luna se encuentra en signos de fuego, se activan mecanismos emocionales no muy afines a su esencia. El fuego es activo, expansivo, extrovertido, pionero, aguerrido, orgulloso, entusiasta, luminoso por naturaleza. La Luna, por el contrario, se siente más cómoda en elementos femeninos, receptivos, negativos, nocturnos, intuitivos y domésticos: el agua y la tierra. Por eso se domicilia en Cáncer (agua) y se exalta en Tauro (tierra). Las Lunas de fuego se caracterizan por desarrollar un ego fuerte, con una necesidad de heroísmo y brillo personal que puede resultar chocante e irritante. Los planetas que rigen los signos de fuego juegan un papel importante con estas Lunas. Muchas veces, los efectos de tener la Luna en signos de fuego son similares a los de tenerla aspectada por sus respectivos planetas regentes. Por ejemplo, La Luna en Sagitario activa el contacto Luna/Júpiter, de modo que mucho de la vida emocional de la persona puede entenderse si prestamos atención a esa relación planetaria.

Luna en Aries

Marlon Brando, Luna en Aries.

Contacto: Luna / Marte. La impulsividad es lo que se destaca en esta Luna. La energía marcial no es afín a la lunar, por lo tanto las cualidades del planeta rojo pueden expresarse mal y provocar ira, caprichos, ansiedad y violencia. La clave de la Luna en Aries radica en sus deseos, que son fuertes y necesitan con urgencia su satisfacción. Por eso la persona con esta Luna tenderá a competir en el campo emocional, como así también a vincularse con los demás de manera rápida y directa. Como contrapartida, le costará sostener esos vínculos en el tiempo. La Luna y Marte también indican que la seguridad personal pasa por los desafíos, que pueden ser deportivos o, si no lo son estrictamente, al menos se desarrollan como si lo fueran. Es una Luna que inclina a actuar (encender, dominar, conquistar) antes que a sentir o razonar. Lo cual lleva a cometer acciones que más tarde se lamentan. Generalmente vemos esta Luna en quienes prefieren mandar, o al menos estimular, animar, motivar, dado el gran caudal energético que les aporta Marte. El entorno familiar (representado por la Luna) también suele estar ligado a temas marciales: situaciones de violencia, infancia deportiva, padres autoritarios o muy dominantes, parientes conflictivos.

Luna en Leo

Oscar Wilde, Luna en Leo.

Contacto: Luna / Sol. Lo que principalmente destaca en esta Luna es el honor, el poder, el lujo. La energía solar representa nuestro ego, por lo tanto la Luna en Leo indica una posición emocional en la que el nativo necesita brillar, destacarse, sentirse único, conocerse y ser él mismo. Las personas con esta Luna son muy sensibles a los elogios y al reconocimiento, por lo tanto harán todo lo posible por obtenerlos, por granjearse su público. No les será difícil porque el Sol como regente los dota naturalmente con encanto, gracia, creatividad e incluso posición social. Tienen una sensibilidad estética muy elevada, por lo que desarrollan cualidades artísticas, como así también un culto a la imagen y la apariencia. El contacto Luna / Sol también se ve cuando la propia personalidad está muy ligada (para bien e incluso para mal) a la historia familiar, especialmente a la figura paterna. Hay tendencia a la pose, al drama y al romance, que será variado y con muchos elementos pintorescos, típico de los leones del zodiaco. Respecto al entorno familiar, la Luna en Leo señala a los nacidos en cuna de oro, o cualquier veta preferencial, distintiva, incluso a los hijos únicos. Es probable también que la madre haya tenido un papel más paterno que materno.



Contacto: Luna / Júpiter. Dos planetas que se llevan bien entre sí, ya que la Luna se domicilia en Cancer y Júpiter se exalta en el mismo signo. Hay, por lo tanto, una naturaleza abundante, expansiva, benéfica. Es una Luna que tiende a la exageración, especialmente al optimismo. Disfruta mucho de los viajes, las pasiones, la cultura y los idiomas. Una Luna en Sagitario siempre está lista para arrancar una nueva travesía. Las personas con esta Luna tienden a intelectualizar sus emociones, o por lo menos a vivirlas bajo el prisma de sus convicciones y creencias, ya que el contacto con Júpiter orienta hacia la filosofía y la religión. Son exploradores natos y se vinculan emocionalmente con gente extranjera, o de distinto lugar natal, ya que les permiten ampliar su conocimiento y visión del mundo. Hay una generosidad innata y desinteresada en ellos. En este sentido debe entenderse la famosa abundancia sagitariana, no tanto en el aspecto material (más relacionado con la tierra que con el fuego). Aún así, esta Luna puede indicar pertenencia una familia acaudalada, importante o numerosa. También que los padres o parientes cercanos provengan del mundo de la cultura, los idiomas, el arte, los viajes, la iglesia, las cosas que representa Júpiter, el gran benéfico.




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jueves, 3 de diciembre de 2015

Venus en Escorpio



Hay clima de agua en el cielo, de aguas plutonianas, intensas. Venus ingresa a Escorpio, signo acuático y fijo, regido por Marte y Plutón. 

Venus, como sabemos, rige los asuntos relacionados con el amor, el dinero, el placer, la paz. Es decir, las cosas que normalmente consideramos benéficas. Por eso, este planeta se expresa bien en los signos llamados venusinos: Tauro, Libra, Piscis.

Venus en Escorpio, en cambio, es una Venus de crisis. Pertenece al elemento agua, que simboliza las emociones, la intuición y la sensibilidad. Pero también a la modalidad fija, que inclina a la posesión, los celos, las intrigas, el apego, el control. Hay en esta Venus mucho erotismo y seducción, ya que todo el tiempo se insinúa la tensión sexual, no importa en qué ámbitos o lugares se exprese. Esa capacidad escorpiana de sexuarlo todo, de llevar al límite tus deseos para manipularte. Sobrevuelan en el aire las vibraciones de lo oculto, lo profundo y lo amenazante. Por eso, las personas con este Venus natal, si bien tienen fuertes ambiciones y deseos, las mantienen en secreto. Todo lo que sale a la luz es, de alguna manera, perjudicial para ellas. Una muestra de debilidad, de carencia.

Ava Gardner, Venus en Escorpio

De sus regentes podemos inferir muchas cualidades. En principio Marte, el guerrero. Un planeta áspero, combativo, peligroso, apasionado. Por otro lado, Plutón, el planeta de las transformaciones, descomposiciones y renaceres. Para Venus en Escorpio la experiencia amorosa está signada por el deseo (Marte) prohibido (Plutón). Y Venus, como bien señalan muchos astrólogos, tiene una notable incidencia en nuestra felicidad. Venus en Escorpio se deleita donde (y cómo) no todos se animan. En el lado B del placer, en el rincón menos esperado de los tabúes. Puede inclinarnos a desear aquello que nos es nocivo, o a caer bajo situaciones (y personas) que ejercen un poder destructivo sobre nosotros.



Como es sabido, Escorpio rige las herencias. Así que esta Venus tiene algo de vampiro. En todo sentido. Durante estos días, sobre todo si este signo es dominante en la carta natal, podemos obtener ganancias escorpianas. Siempre en relación a bienes y valores compartidos, o de la administración del capital ajeno (sea monetario o de cualquier otra índole). De ahí la conocida puja escorpiana (y su innata capacidad para la negociación). Es un buen momento para enfrentarnos a nuestros deseos más profundos, que es una manera de enfrentarnos a nosotros mismos.



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