martes, 30 de septiembre de 2014

Aries




El segundo es el primero de los perdedores.

Ayrton Senna


Los golpes en la cabeza. Las cicatrices en la cara. La fiebre. La risa espontánea. La ira. La sangre. La energía y el entusiasmo. El deporte y la velocidad. El actuar sin pensar. Los riesgos y la aventura. El liderazgo y la decisión. El coraje y la valentía. El color rojo, el fuego, el calor. El amanecer. El rubí. La agresividad y la musculatura. El candor y los caprichos. La tenacidad y el deseo. Las pasiones y las armas. La adrenalina. Los desafíos. Por supuesto, también la guerra.

Todas estas cosas nos remiten al signo que da comienzo al ciclo zodiacal: Aries.


De energía cardinal y elemento fuego, los arianos se caracterizan por ser los primeros en todo. Tienen una innata habilidad para imponerse en el mundo, habilidad que se corresponde a la de su regente, Marte. Este planeta bélico y agresivo, los dota de una valentía que no tiene igual: los arianos son los soldados del zodiaco. Como en ellos la energía está en expansión, suelen tener actitudes que literalmente atropellan con todo lo que se interponga en su camino.


Los arianos son espontáneos, seguros y competitivos. No soportan recibir órdenes, pero les encanta darlas y tienen poca tolerancia hacia los que no las obedecen. Les encanta ganar y es lo que mejor saben hacer. Esto tiene que ver no sólo con Marte sino con la exaltación en su signo del Sol, astro que se considera el centro de la individualidad, el yo, la energía personal, vital. Por eso las personas con muchos elementos arianos (Marte fuerte, mucha casa 1, Sol angular, o planetas en el signo) deben aprender cualidades de su opuesto, Libra: asociación, reflexión, enfocarse más en el otro que en uno mismo, etc. También de los planetas que rigen Libra, opuestos a su regente, Marte: de Venus, la amabilidad, las formas, la diplomacia y el amor; de Saturno los límites, la disciplina, la seriedad y la constancia.


Llevan también una vida orientada al presente, no se demoran demasiado en el pasado, ni tampoco en el futuro. Comparten afinidad con los otros signos de fuego (Leo y Sagitario), pero sobre todo con los de aire (Géminis, Libra y Acuario). El aire les aporta el combustible intelectual necesario para sus deseos y acciones. La relación entre el aire y el fuego, según los preceptos básicos de la astrología, es positiva y masculina, por lo tanto predominan los aspectos más agresivos, físicos, mentales y creativos. Aries tiene especial predilección por la inteligencia, que es justamente lo que no falta en los signos de aire.

En amor son los que le ponen pasión, valentía, deseo, pimienta, adrenalina y sobre todo buen humor. Son adictos a las bromas, las diversiones y las risas, por lo que no toleran a la gente aburrida o muy seria, poco flexible. Como los niños, suelen ser caprichosos, impulsivos, alegres e inocentes. Esto los lleva a ser un tanto inestables desde una perspectiva más a largo plazo. Se apasionan rápido, pero les cuesta mantener los niveles de intensidad. Son los que toman la iniciativa, los que dan el primer paso en amor. También los que se la juegan, que no es poco. Los arianos no andan con medias tintas, o estás conmigo o no estás, y si te ganas su corazón, te devuelven el doble en nobleza, fidelidad y entrega.

En el aspecto profesional se destacan en aquellos puestos que requieren mando, autoridad, determinación. Los arianos siempre llegan primero a todo, quizás un poco apresuradamente. No importa en qué áreas se desarrollen, los veremos triunfando en ellas. Sea entre los grandes directores de orquesta (Karajan, Toscanini), los deportes y competencias (Ayrton Senna, Maria Sharapova, Garry Kasparov, Harry Houdini), militares y presidentes (Juan Manuel de Rosas, Thomas Jefferson, Rafael Correa), actores y personalidades del espectáculo (Marlon Brando, Keira Knightley, Charlie Chaplin, Emma Watson, Emma Thompson, Quentin Tarantino, Dirk Bogarde) o entre los grandes artistas de todos los tiempos (Baudelaire, Verlaine, Van Gogh, Johann Sebastian Bach, Sergei Rachmaninov).


domingo, 28 de septiembre de 2014

Escorpio




Entender a los escorpianos no es fácil. Antes de entenderlos, o te caen bien o te caen mal. O mejor dicho, les caes bien o mal. Lo cual es mucho más peligroso pero a la vez excitante. Hay algo que debemos saber antes de relacionarnos con ellos: para bien o para mal, no volveremos a ser los mismos después de haberlos conocido. Y seguramente ellos tampoco.

Grace Kelly, Sol en Escorpio

Escorpio es un signo de agua, pero antiguamente se lo asociaba también al elemento fuego, sobre todo por la regencia tradicional de Marte. Planeta que en este signo encuentra su domicilio nocturno, lo que de antemano nos da una buena perspectiva de cómo son las acciones de los escorpianos: premeditadas, ocultas, subjetivas, intuitivas, hondas, a contramano de lo solar, espontáneo, superficial. Como es un signo fijo, su energía es de acumulación, por lo que sus nativos tienen una gran habilidad para hacerse de poder. Y sobre todo, para utilizarlo. Son excelentes estrategas, calculadores y muchas veces manipuladores.




Actualmente la astrología asocia a Plutón con Escorpio. Este planeta les confiere su lado más transformador. Es casi seguro que personas con mucha energía escorpiana en su carta natal pasen por experiencias traumáticas en su vida, que las obliga a cambiar drásticamente de hábitos, relaciones, conductas. No en vano muchos astrólogos creen que Urano, planeta de los cambios radicales y las revoluciones, se exalta en este signo. El eje simbólico de muerte y resurrección es totalmente escorpiano. Plutón es el antiguo dios del inframundo, por lo tanto los escorpiones, como buenos plutonianos, tienen un interés especial por los asuntos que están más allá de lo terrenal: la muerte y todo lo que se deriva de ella (crímenes, herencias, esoterismo, ocultismo) son sus temas favoritos. De hecho muchos escorpianos tienen ocupaciones y profesiones en las que se necesita una gran capacidad de investigación, intuición y fortaleza de carácter: detectives, psicólogos, psiquiatras, cirujanos, abogados penalistas, peritos judiciales, especialistas en tanatología.

Dante en el Infierno, por Gustave Doré

La combinación de Marte y Plutón les da a los escorpianos un volumen erótico y sexual muy alto, es probablemente el signo más apasionado del zodiaco. Pero su pasión no es visible a ojos de todo el mundo, prefieren operar con mucho control personal, bullen en su interior como un volcán amenazante. Cuentan con sutiles técnicas de atracción y gracias a su magnetismo personal consiguen casi siempre lo que se proponen. Marte es el deseo, Plutón el poder, de modo que estas dos herramientas son fundamentales para Escorpio. La relación entre estos dos planetas en la carta natal debe ser estudiada cuidadosamente, como así también sus posiciones por signo, casa y aspectos. Tanto Marte como Plutón influyen además en su aspecto físico: destacan principalmente por su mirada penetrante y profunda (plutoniana), con ciertos destellos rojizos (marciales) en sus ojos y en sus cabellos. La nariz suele ser aguileña y los rasgos, sobre todo sus cejas, tienen como un aire diabólico que recuerda las gárgolas de las catedrales. Su vestimenta también se nutre de esta oscuridad plutoniana. Priorizan el rojo y el negro, y su estilo es siempre insinuante, misterioso, un tanto gótico. Este parecido con el mítico Pan, dios pastoril de la antigüedad y fauno lascivo que raptaba ninfas y asediaba los rebaños, no es accidental: muchas de sus características son esencialmente escorpianas, sobre todo su sensualidad y virilidad, encarnadas en la imagen del macho cabrío (elementos asociados al planeta Marte). Esotéricos, magnéticos, intensos, paranoicos, crueles, apasionados, misteriosos, intuitivos, transgresores, carnales, problemáticos, enérgicos, resistentes, lujuriosos, profundos, dominantes Escorpio‬.



domingo, 21 de septiembre de 2014

Libra




El placer es aún más profundo que el sufrimiento

Nietzsche


Se igualan el día y la noche, el Sol entra en Libra. Un signo que nos da la posibilidad de entender la profundidad de lo efímero. Que la elegancia es una suerte de inteligencia. Que los modales sugieren siempre algo más que buenas, meras, intenciones. Que todas las adicciones del mundo son juegos de niños al lado de la adicción a la belleza, adicción superior.



Elegantes, seductores, balanceados, pacíficos, irresistibles, armónicos, respetuosos, justos, cultos, amables, estéticos, bellos. Los Libra tienen la densidad, la sutileza y la estela de un buen perfume: inmateriales y aéreos, son fragancias que obsesionan. 

Cuando un planeta transita Libra, no se trata de conquistar sino de ser conquistados. Por eso nos volvemos un poco ingenuos, con esa languidez que da el amor, esa sabia tontería que hace posible nuestra felicidad. Paul Valéry decía que el amor consiste en poder ser tontos juntos.


Monica Bellucci, Sol en Libra
Se asocia este signo al otoño, pero en el hemisferio sur coincide con la primavera. Dos estaciones de cambio y renovación, que favorecen aún más su costado romántico. Tenemos el desafío de dejar pasar, de no resaltar los errores (como hacíamos en Virgo), de priorizar la armonía de conjunto. Es el momento ideal para dejarse llevar por las relaciones. Por compartir la magia, lo insólito, de poder estar juntos. Debido a que es un signo cardinal, nos animamos. Pero a ceder, a complementar, a embellecer, porque el planeta que rige es Venus. Por eso los librianos son amables, adaptables, maleables y sutilmente influyentes. También, por exaltación, los influencia Saturno. Planeta del rigor y los límites, que los inclina a la diplomacia, la civilidad, la forma y las leyes.

Arthur Rimbaud, Sol en Libra

Entre los librianos encontramos personalidades vinculadas a la belleza, el arte y la moda. Algunos de ellos: Oscar Wilde, Rimbaud, Liszt, John Lennon, Nietzsche, F.S. Fitzgerald, Brigitte Bardot, Monica Bellucci, Catherine Deneuve, Thom Yorke, Luciano Pavarotti, Bryan Ferry.


viernes, 19 de septiembre de 2014

Sagitario, Acuario y Piscis: tres formas de libertad



Muchas veces escuchamos definiciones sobre los signos del zodiaco que se aplican a varios de ellos. Suele decirse, por ejemplo, que los sagitarianos son libres, los acuarianos son libres y los piscianos también son libres. Pero, ¿qué es la libertad para uno y qué para otro?

En Sagitario la libertad está relacionada con la expansión, la experimentación y el desarrollo personal. Tienen además el aliciente de Júpiter, el planeta de la abundancia y la buena suerte. El fuego les aporta un entusiasmo que los lleva a comenzar muchas cosas a la vez, por eso no se contentan con una sola dirección, sino que van variando de acuerdo a lo que venga en el camino (por esto casi siempre están viajando). Es además un signo mutable, de modo que necesita estar en permanente cambio y fluctuación, la rutina no es para ellos. El fuego mutable hace que muchos sagitarianos tengan un carácter filosófico y destaquen en actividades que implican una mayor apertura de pensamiento y trascendencia.

Acuario por su parte tiene una noción de la libertad asociada a lo grupal, las causas humanitarias y lo colectivo. Es un signo que prefiere ser libre vinculado a otros, para juntos desarrollar disciplinas alternativas, o un tanto raras, exóticas. La paradoja de Acuario es la de pertenecer para liberarse. Como es un signo fijo, será más terco que los demás, y además profundizará en sus creencias más rebeldes y contestatarias. Acuario necesita librar una batalla contra lo establecido, pero con un fuerte dogma y, por lo tanto, su libertad tiene que ver con los códigos y valores de sus pares. Los amigos son una vía fundamental para esta clase de libertad. Urano, el planeta que los rige, les da una capacidad de regeneración y ruptura con lo tradicional, que los vuelve muy inestables.

Piscis tiene un sentido de la libertad más personal, espiritual. Su flexibilidad, debido a la modalidad mutable y al elemento agua, los predispone naturalmente a incorporar cambios en sus vidas. Entre las muchas contradicciones de este signo, rige también las cárceles, los hospitales y los lugares de confinamiento. Estos temas los vemos en la casa 12, asociada a su signo y a Neptuno. Sin embargo, a través de estas pruebas y limitaciones en el mundo real, Piscis genera una revolución interior, el desarrollo de la libertad va por dentro. Por eso en este signo encontramos a muchos maestros espirituales, místicos y hasta mártires. Para Piscis, por lo tanto, la libertad es un tema que tiene que ver con entregarse al caos primigenio, aquel en el cual todavía nuestro Yo, que separa y aísla, no estaba configurado. Ellos se fusionan, se pierden en los otros, y así, adquieren una libertad mayor: dejan de ser ellos mismos.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Casa IX






Casa de fuego, mutable, positiva y masculina, que pertenece a Sagitario y a su regente, el benévolo Júpiter. Es la casa de los pensadores, los guías, los que ven más allá de lo cotidiano y trascienden fronteras. También es la casa de Dios y los profetas, en ella desarrollamos los asuntos religiosos, legales, éticos. La casa 9 en la carta natal nos informa sobre las ideas más personales, pero sobre todo del sentido que le damos a nuestra vida. Si en la cúspide vemos un signo de aire, nuestra expansión vendrá de la mano del intelecto y la cultura, mientras que en signos de agua será a partir de las emociones y los vínculos afectivos. En elemento tierra es probable que tengamos una filosofía materialista o empírica, y en fuego más bien idealista, positiva, épica. De hecho, muchos filósofos tienen planetas en casa 9, como es el caso de Kant, Nietzsche, Bergson, Russell, Wittgenstein, Adorno, Heidegger.


Aquí encontramos las abstracciones, y por lo tanto los viajes. Esta relación no es arbitraria. Cuando viajamos, abstraemos, salimos de nuestra estrechez local. Por eso no importa tanto si el viaje es real, virtual, en barco, tren, avión, o a través de libros, pinturas o música. Proust, quien tenía un fuerte Saturno domiciliado en casa 9, escribió que el verdadero viaje de descubrimiento "no consiste en buscar nuevos paisajes sino en tener nuevos ojos".

Las personas con planetas en casa 9 siempre están buscándole un sentido a todo. Tienen una mirada muy amplia de la vida y una fe instintiva en ella. Aún cuando se presenten como ateos, creerán en algo. Poseen una curiosidad inagotable, por lo que muchos de ellos son aventureros, viajeros, exploradores, investigadores. Les cuesta descender a los asuntos más prácticos, rutinarios y del orden de lo mundano. Demasiado preocupados por el bosque, pierden de vista el árbol.



La casa 9 también orienta sus vidas en torno al extranjero. Los idiomas, el turismo, el cosmopolitismo, las distintas culturas, lo exótico. Dependiendo el planeta y su estado en la casa podemos inferir la naturaleza de los asuntos. Si es Venus, el nativo sentirá atracción hacia personas de otro país, o al menos de lugares o culturas diferentes a la suya. Si fuera Marte, sus ideas serán un tanto fanáticas, polémicas o beligerantes. Por su parte Mercurio dará facilidad para los idiomas.



Para estas personas el Júpiter natal tiene una importancia extra, ya que es a través de este planeta y su estado por posición, signo y casa que podemos descifrar la capacidad de expansión y desarrollo personal. Júpiter se domicilia en Sagitario y en Piscis, mientras que se exalta en Cáncer. Las personas que tienen a Júpiter en estos signos cuentan con lo que habitualmente se considera como "buena estrella", sobre todo si los aspectos y la posición por casa acompañan. Suelen recibir buenas cosas del destino, sobre todo en forma de herencias, abundancia y dinero de manera un tanto sorpresiva e inesperada. Los casos de cartas natales con Júpiter en estos signos son innumerables, entre los que encontramos el de Emma Watson, que ya hemos abordado en un post anterior. Sin embargo, tener un buen Júpiter en una carta natal muy sagitariana y expansiva puede traer no pocos problemas, justamente por la falta de límites y realismo.



Por otro lado, vemos que un Júpiter en exilio en Géminis o en Virgo, o en caída en Capricornio, también tiene su costado productivo, ya que gracias a las dificultades y las pruebas se forja un carácter más detallista, prudente y metódico. Los casos de Júpiter en debilidad, por ejemplo en Virgo (signo de la precisión y la técnica), podemos verlos en las tenistas Steffi Graf y Venus Williams. Por su parte Júpiter en Géminis, más intelectual y comunicativo por el elemento aire, destaca en las cartas natales de escritores: Balzac, Jane Austen, Lord Byron, Aldous Huxley y Louis-Ferdinand Céline, entre otros. Muchas veces la mala suerte, o "mala estrella", suele ser más inspiradora y creativa que tenerlo todo fácil en la vida.


lunes, 8 de septiembre de 2014

Casa XII






Mutable, femenina, negativa, de agua, neptuniana, venusina, joviana, saturnina. Es una de las casas más complejas del zodiaco. Su ambivalencia hace difícil su definición. Es la casa de la espiritualidad y, a la vez, de la reclusión. La sanación y la pérdida. La cárcel y la música. Las enfermedades crónicas y los animales salvajes. Los asilos y las traiciones. Los enemigos secretos y los ángeles guardianes. La introspección y la identificación. La falsificación y la piedad.

Albafica, Caballero de Piscis en The Lost Canvas.

Estos asuntos están sutilmente relacionados, ya que en astrología las correspondencias son casi todo. La reclusión y el aislamiento, por ejemplo, son tierra fértil para el conocimiento de uno mismo y la introspección. Bajo estas condiciones es que desarrollamos una visión más amplia y trascendental del universo. Por la misma razón es que se asocia a esta casa con Saturno: restringe, obstaculiza, retrasa, aísla. Su misión es centrarnos, imponernos rigor. Pero en la casa 12, las pruebas no se quedan en el plano material, realista, crudo, saturnino. Es decir, bloquea nuestros recursos para que podamos incorporar un sustento más espiritual en la vida. Aquí vemos a las enfermedades crónicas. A través de sus limitaciones nos enseñan el camino de la paciencia, la aceptación y el renunciamiento, muchas veces desde la niñez. Esto desarrolla una sensibilidad especial y una potente imaginación. Al igual que con Neptuno y Piscis, los mundos fantásticos, paralelos, interiores o inconscientes adquieren una gran relevancia.

Greta Garbo, Luna en Casa XII
Las personas con planetas en esta casa llevan una marca (física o psicológica) que los inclina al aislamiento (que también puede ser físico o psicológico). Son proclives a tener vidas secretas: una casa 12 sin secretos no es una casa 12. Es probable que haya un componente kármico en ellos, pero también algo sensual, sagrado. Los amores clandestinos, por ejemplo, pertenecen a ella: Venus, la Luna o Marte aquí predisponen a tener este tipo de relaciones. La conocida frase de Greta Garbo no nos sorprende a los que sabemos que tenía la Luna en casa 12: "Mi vida ha sido una travesía de escondites, puertas traseras, ascensores secretos, y todas las posibles maneras de pasar desapercibida para no ser molestada por nadie". O los recaudos, interminables, de Dirk Bogarde con sus dos planetas en casa 12 por proteger su privacidad. El célebre astrólogo Morin, con su stellium en esta casa, describió su vida como un "valle de lágrimas", en el que pasó sus días "de esclavitud en esclavitud". De hecho nos recuerda un viejo adagio medieval: "Tantos planetas en casa 12, tantos encierros". También hay ejemplos en los que, si bien no hay planetas en casa 12, Neptuno está en puntos claves de la carta natal. Es el caso de Stevenson, exiliado en la isla de Samoa, quien tenía a Neptuno en conjunción a la Luna en Piscis. O el de Marcel Proust, recluso durante casi toda su vida, con Neptuno en conjunción al ascendente. El asma lo privó de muchos placeres y diversiones desde niño. En su obra cumbre, En busca del tiempo perdido, deja constancia de las innumerables dolencias, prevenciones, manías, crisis y alergias que padecía. Sus biógrafos y su ama de llaves, Céleste Albaret, lo describieron como un hombre solitario, aislado hasta de sus afectos más cercanos; pero muy trabajador, encomendado a la obra que escribía noche a noche, en el silencio de las madrugadas.



Es una casa muy relacionada con la música por su afinidad con Neptuno y con la exaltación de Venus. Este es, quizás, su aspecto más positivo y creativo. Alan Leo hace una asociación muy interesante entre la cárcel y los instrumentos de cuerda, dado que el término violon en francés tiene su acepción también como prisión (tema fundamental de la casa 12). Pero, sobre todo, porque los sonidos de estos instrumentos, por su adaptabilidad y elasticidad, recuerdan al signo oceánico de Piscis. De hecho muchos grandes músicos tienen una casa 12 importante, como así también una fuerte presencia de Neptuno. Richard Wagner, Mercurio y Venus en 12 (en el grado neptuniano 29), Richard Strauss 3 planetas en 12, Schumann 2 planetas en 12, etc. El recientemente fallecido David Bowie, con su Sol (individualidad, vitalidad) y Marte (deseo, impulso, acciones) en casa 12, es un caso emblemático. A lo largo de su carrera supo explotar todo el misterio y la ambigüedad (musical, sexual, estética, espiritual) de su naturaleza neptuniana. Su vida representa muy bien esa dualidad empática del agua mutable: por un lado, conectar con las emociones del público a través de su arte; por otro, llevar una vida con gran reserva y una marcada tendencia al aislamiento. Los dos peces nadando en direcciones opuestas. Incluso sobrellevó su enfermedad terminal en secreto, también en sintonía con lo que la casa 12 representa para la astrología médica (enfermedades crónicas, lentas u ocultas), a tal punto que su muerte sorprendió a la mayoría de sus fans.
  

En tanto casa de agua, la casa 12 se relaciona con lo emocional y, por lo tanto, con lo familiar. En la casa 4 la familia es el refugio, lo conocido, lo necesario, lo sólido, el hogar, la zona de protección. En la casa 12 la energía familiar se vive de manera distinta: es la herencia incómoda, los secretos familiares, los tabúes latentes, las creencias, los mitos, las pérdidas, los karmas compartidos, los sótanos que no queremos abrir. La energía de los ancestros fluye, los vivimos como fantasmas propios. Conectamos con algo más allá de lo individual: el destino del clan, de aquello que nos excede y a la vez nos subyuga. Un buen ejemplo es el de Nathaniel Hawthorne, con Marte en aspecto tenso a Neptuno y el Sol en Cáncer (familia, pasado) en trígono a Plutón (pérdida, poder, sexo, muerte) en Piscis (disolución, reclusión, karma, arte). El escritor estadounidense escribió numerosas obras alegóricas sobre la impronta negativa de su familia puritana, que tenía entre sus ancestros al juez John Hathorne, quien tuvo participación en los juicios por brujería de Salem. Se cree que Hawthorne agregó una “w” a su apellido para disociarlo del de sus antepasados. Volvemos a lo que decíamos al principio: marcas físicas, psicológicas o simbólicas (en este caso también gramaticales) que nos pesan, nos recluyen, en la casa de Neptuno. Los astrólogos que en la antigüedad ejercían la predicción en las distintas cortes (y ámbitos de poder de su tiempo) veían en esta casa las traiciones, las emboscadas en los viajes, los encarcelamientos, los animales salvajes. No en vano siempre se la consideró la morada de los enemigos ocultos. La astrología contemporánea ya no ve estas enemistades de forma literal sino más bien simbólica. Las fobias, las manías, los desórdenes, las neurosis. La gran batalla que libramos en esta mansión es contra nosotros mismos. A través del servicio a los otros canalizamos esta pesada herencia hacia un fin superior, lo cual tiene mucho de purgatorio, de pagar las propias culpas, teñidas por las culpas familiares, ancestrales. En este sentido, podemos ver la doble influencia de Júpiter y Saturno: ambos planetas representan la autoridad y la justicia, pero en el primero se trata de un castigo divino, mientras que en el segundo, terreno. Ambos planetas aquí están en fuerza: la espiritualidad, el sentido, la superación personal son de naturaleza joviana; mientras que los límites, las restricciones y las reclusiones pertenecen al orden de lo saturnino.


Si en la casa 8 la intuición permite desenmascarar al otro, en la casa 12 desenmascaramos las leyes últimas de la vida. A la casa 8 todavía le duele el ego (está Marte detrás), en cambio a la casa 12 le duele la humanidad entera (está Neptuno detrás). Por eso forma parte del eje del servicio, junto a su casa opuesta, la 6 (Virgo). En la casa 6 servimos de un modo práctico, real, concreto, mientras que en la 12 el servicio tiene que ver con la sanación a otro nivel, redentor, religioso, místico. El calvario propio mediante el cual redimimos a los demás y a nosotros mismos. Un buen ejemplo de esta polaridad Virgo / Piscis podemos encontrarlo en dos personajes muy logrados de la serie de animé Los caballeros del zodiaco. Shaka, el caballero de Virgo, representa la espiritualidad ligada a la pureza de los pensamientos, al ascetismo búdico, a la síntesis y a la perfección. En The Lost Canvas, Albafica de Piscis reúne casi todos los atributos de la casa 12. Vive alejado (Neptuno), entrenando y esforzándose (Saturno) como guardián (Júpiter) de una aldea cercana para proteger a sus habitantes. El componente venusino tampoco falta: no sólo es el caballero más bello sino que su lugar de entrenamiento es un jardín de rosas. Y, por si fuera poco, se trata de rosas envenenadas. Él mismo se ha envenenado la sangre por vivir perfeccionándose entre sus delicadas armas, las rosas. Las venusinas rosas. Venus para los antiguos representaba, cuando se hallaba en una casa maléfica o en mal estado cósmico, envenamiento. Este contacto entre belleza y enfermedad (e incluso fatalidad) es totalmente casa 12, y nos remite al primer romanticismo: a la figura del poeta bohemio (El desdichado de Nerval), a Chopin componiendo sus preludios y nocturnos ya casi abatido por la tuberculosis. La trágica paradoja consiste en que a pesar de su extrema belleza, nadie puede acercarse a Albafica para evitar contagiarse. Sabemos la relación que existe, desde siempre, entre Piscis y la sangre. Y también entre Piscis y el sacrificio. Albafica se sacrifica en completa soledad y despliega toda su destreza en el ataque con flores bellas. Alguna vez Schumann describió la música del pisciano Chopin como “cañones sepultados entre flores”. De hecho, Chopin fue un ferviente patriota y defendió las causas del pueblo polaco, pero lo hizo a través de sus perfumadas y virtuosas polonesas. Siempre oscilando entre el arte y el compromiso, entre la belleza y el coraje, entre el sacrificio y la elegancia, la casa 12 nos enseña a fluir con fuerzas que no comprendemos del todo y que, sin embargo, nos permiten vivir de una manera más rica y más profunda. Aprendemos y crecemos (Júpiter) a través los deberes y el pesar (Saturno) de dejar ir (Neptuno) para fusionarnos (Venus) con nuestro destino colectivo (Piscis).


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