sábado, 23 de enero de 2016

Venus en Capricornio




Llegó la Venus más ambiciosa del zodiaco, Venus en Capricornio. Para comprender mejor su naturaleza es necesario abordar un punto clave de la carta natal, el Mediocielo. Se trata de la posición más elevada de nuestro cielo: el meridiano, el mediodía, el trono celestial y, por supuesto, material. Siempre se relacionó con el status, el honor, la vocación y la profesión. Lo cual, desde tiempos milenarios hasta hoy, plantea la controversia de si su afinidad tiene más que ver con Capricornio o con Leo. Contando desde Aries, el primer signo, a Leo le correspondería la casa 5 y a Capricornio la 10. ¿Por qué, entonces, los astrólogos de la antigüedad consideraban mejor ubicado al Sol en la casa 10, al que llamaban el Sol de los reyes? De hecho, Napoleón y Luis XIV de Francia, entre muchos otros monarcas, nacieron con el Sol elevado en esta casa. La elevación, dignidad planetaria que considera a un planeta con más fuerza y virtud cuanto más elevado esté en la carta natal, ha tenido mucho que ver con esto, al menos en la astrología clásica.

Scarlett Johansson, Venus en Capricornio.




Pasando por alto las distintas técnicas y escuelas que se pronuncian de una u otra manera al respecto, podemos advertir que hay significados simbólicos a la vez leoninos y capricornianos en la casa 10. Es como si se tratara de una sabia y sutil combinación de estos dos signos. Es por esto que hay algo del orden de la tierra (elemento de Capricornio) en Leo, y algo de fuego (elemento leonino) en Capricornio. En la casa 10 buscamos el brillo y el reconocimiento (lo cual suena más bien leonino), pero también materializar logros y mantenerlos (lo cual es, como ustedes saben mejor que yo, claramente capricorniano). Por lo tanto, podemos considerarla una casa solar (carisma, creatividad, autoridad) y saturnina (trabajo, disciplina, reglas, esfuerzo).


Venus en Capricornio se relaciona con estas características. La simbología de las casas es más impura y, por lo tanto, más rica que la de los signos, por lo que conocerla nos da las claves para entender mejor cómo se materializa en el mundo la energía zodiacal. Por ejemplo, quienes conocemos la complejidad de la duodécima casa, sabemos encontrar en Piscis (el duodécimo signo) más elementos saturninos (aislamiento, pérdida y demás temas afines a esta casa) de los que normalmente se le atribuyen. Y combinarlos con los ya conocidos aspectos venusinos, jovianos y neptunianos del signo, lo cual dificulta pero enriquece su interpretación. Volviendo a la casa 10, tanto el Sol como Saturno dominan, pero no olvidemos que se trata de Venus: es glamour, es confort, es placer, es dinero, es belleza. Si mezclamos estos elementos, podemos inferir que las cualidades solares y saturninas irán de la mano con los temas venusinos. Por eso muchos artistas (Rilke), músicos (Frank Sinatra), actores (Anthony Hopkins, Scarlett Johansson) y millonarios (Onassis) tienen a Venus en Capricornio: es el encuentro entre la empresa y el arte, entre el nivel y el matrimonio, entre el lucro y los suspiros.

Alguien con Venus en Capricornio quizás no sea materialista, pero lo parecerá bastante. Prefiere calcular a saltar, invertir a enloquecer, esperar a equivocarse, especular a arriesgar. Claro que ustedes me dirán que esas son conductas que bien puede tener un empresario pero no un enamorado. Así es esta Venus. Por eso la vemos muchas veces llevar sus asuntos amorosos con total discreción, peligrosa discreción, casi apatía. Es uno de sus dramas: confundirlo todo con trabajo, para bien o para mal. Los matrimonios por conveniencia, por ejemplo, suelen darse bajo su influencia. También los amores en el ámbito laboral y, a la inversa, los trabajos relacionados con el amor, el placer y el arte. Venus en Capricornio prioriza el deber al querer, así que prefiere relaciones de largo alcance, quizás incluso algo incómodas y difíciles al principio. Es la regla número uno de Saturno: el que quiere celeste, que le cueste.


Este tránsito a nivel general influye favorablemente en las relaciones (Venus) laborales (Capricornio). Se discuten valores y cargos, se otorgan aumentos y ascensos. Sin embargo, nos demanda límites, orden y planificación (es elemento tierra) para consolidar todo lo que se inició bajo el fuego expansivo de Venus en Sagitario. Con Venus en Capricornio vamos quizás más lento, pero más firmes y prudentes. Una historia que comience bajo su influencia estará a la sombra de esta energía solar/saturnina. Es mejor no apurarse, proceder con responsabilidad y perseverancia. Capricornio, si lo vales, te dará chances. No muchas, porque es un signo exigente. Pero sus pruebas moldean: dan forma, duración y consistencia. Así es Saturno, el maestro que educó, disciplinó, a esta Venus. Una Venus de nivel, jerarquía e independencia.




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viernes, 22 de enero de 2016

Luna en Cáncer




La Luna en su domicilio. Cada vez que nos sumergimos en aguas cancerianas, las cosas se vuelven familiares: los entornos, las personas, los motivos, los silencios. Cáncer es el primer signo de agua y, como tal, su empuje (es cardinal) inclina a desarrollar una naturaleza emocional, receptiva, nocturna. Es por esto que siempre busca refugiarse: en lo conocido, en lo doméstico, en lo seguro.

En términos colectivos, el tránsito de la Luna por el signo de Cáncer pone en primer plano asuntos ligados a las emociones. Podemos volcarnos más hacia los afectos, volvernos súbitamente melancólicos (ver fotos viejas, escuchar canciones retro) o recibir noticias de familiares. Lo canceriano también tiene fuerte raigambre popular: fiestas, celebraciones, espectáculos, vendedores ambulantes, espacios públicos. La plata, la noche, el insomnio, el color blanco, la leche, la perla, la cocina, la costa, la playa, el cangrejo, la herencia. Todos símbolos relacionados con la energía lunar.


Las personas con Luna en Cáncer, por lo general, han tenido una infancia con un entorno familiar favorable (quizás demasiado) y casi siempre desarrollan una relación fuerte con la madre, especialmente si este astro está libre de aspectos difíciles en la carta natal. Sus lazos emocionales estarán siempre muy ligados a los recuerdos y, por lo tanto, les costará abrirse al mundo espontáneamente. De ahí que no es fácil para ellos dejar ir, abandonar vínculos, superar viejos amores, cortar el cordón umbilical con el hogar. Con la Luna en Cáncer el pasado está siempre a la vuelta de la esquina, acechando. Para hacernos reincidir emocionalmente.




Hay mucha fantasía, imaginación y una tendencia a perderse en sueños. La Luna en Cáncer aporta también popularidad y fácil entendimiento con las mujeres y los niños. Es conocida su inestabilidad anímica y cierta infantilidad. En este sentido, las personas con esta Luna tienden a buscar un contrapeso en los signos de tierra, o con quienes tengan un Saturno fuerte. Encuentran así el aporte de constancia, materia y solidez que siempre es un desafío para la Luna en Cáncer. Entre los muchos nombres famosos que tienen Luna en Cáncer (porque su energía favorece la fortuna y la fama), destacamos el de Claude Debussy, que compuso el célebre Claro de Luna.


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martes, 19 de enero de 2016

Luna en Géminis




Luna mercurial, aérea, mutable. Cuando la Luna entra en el signo de los gemelos, las palabras vienen fácil. Y van aún más fácil. Son días en los que realizamos transacciones, escribimos, firmamos, conversamos de más. Es que la dualidad del signo favorece la comunicación y entonces el contacto fluye. Esta propiedad es característica de Mercurio, el antiguo dios de los viajantes, de los comerciantes y, así dicen, también de los ladrones. Nos sentimos más ligeros con Luna en Géminis, nuestros zapatos están alados, tal como en las antiguas imágenes de Mercurio. 


Las personas con Luna en Géminis escriben bien, leen bien, interpretan bien. Hay una suerte de racionalización de los sentimientos, por lo que pueden parecer frías y calculadoras. Lo que sucede es que la palabra es su vehículo emocional. Necesitan nombrar lo que sienten (o lo que creen que sienten), ya que es una manera de catalogarlo, controlarlo, procesarlo, pasteurizarlo todo (bueno, doc, tampoco te pases). De ahí este perfil intelectual, algo distante que suelen tener. Los vemos dedicarse a la escritura, al teatro, al periodismo, a la música. Con Géminis siempre hay un cerebro de por medio. Y no cualquier cerebro.


La Luna en tanto astro que anuncia lo cercano, lo conocido, nuestras raíces y entornos familiares, simboliza de acuerdo al signo en el que se encuentre cuando nacemos, nuestra manera de sentir y cómo la vamos asimilando, cuestionando y superando a lo largo de la vida. Especialmente en la infancia y al relacionarnos con nuestros parientes o personas más cercanas. En Géminis, la Luna indica que hemos venido al mundo con mucho interés por la inteligencia, el lenguaje y la comunicación. Quizás nuestros padres sean escritores, periodistas, editores o de alguna manera estén relacionados con estas actividades. Los hermanos también se vuelven importantes, como así también los primos.


Obviamente, no podemos definir la personalidad sólo a partir de la Luna, ya que además es importante ver los aspectos que recibe y las casas implicadas. Pero si hay otros factores mercuriales en la carta natal, seguro que la Luna en Géminis coincidirá con las características aquí expuestas. La comunicación también será crucial para la vida sentimental de las personas con esta Luna. Es probable que se enamoren por internet y se expresen mejor a través de mil formas digitales (mail, chat, whatsapp, instagram, etc). En cambio, pueden ser algo reacios y no muy demostrativos cara a cara. Géminis es un signo que necesita distancia, es aire. Esa perspectiva es, justamente, la que les permite apreciar mejor las cosas. Y claro, también los sentimientos. De modo que cada vez que nos veamos tentados a creer que la Luna en Géminis es superficial o frívola, tengamos presente que el órgano que la rige es el cerebro.


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domingo, 17 de enero de 2016

La Carta Natal, un Rubik del cielo

El silencio eterno de estos espacios infinitos me aterra.

Pascal




Me habrán escuchado, o más bien leído, decir que cuando alguien cuestiona la astrología suelo responder que, al igual que la literatura, la pintura o la música, es una ficción que nos muestra la verdad.

Toda carta natal es infinita hacia arriba. Ese dibujo del cielo no es sino un recorte, una segmentación de lo que la astrología ha intentado, a lo largo de los siglos, estudiar, catalogar, esbozar, interpretar y explicar. Nada más y nada menos que el cielo. Tamaña tarea.

Sin embargo, el conocido modelo tridimensional de planetas, signos y casas, que recuerda al Cubo de Rubik, funciona. De esa totalidad celestial, de ese bellísimo caos que podemos inferir levantando la vista en una noche estrellada, el astrólogo extrae elementos (mínimos pero indispensables) que conoce y le son familiares. Ahí están el Sol, la Luna, el Ascendente, etcétera. Se sumerge hacia arriba en lo que pareciera ser un inmenso desorden y, aún así, encuentra un lenguaje. Es el cubo multicolor, que con paciencia y dedicación va adquiriendo una uniformidad.


Para lograr esta uniformidad o sentido, debemos encontrar lo que Aleister Crowley llamó las llaves o keys (que quizás sería mejor traducir como claves). Para empezar, es crucial conocer la naturaleza de esas tres dimensiones: los planetas, los signos y las casas. Sería simplificador decir que los doce signos se corresponden estrictamente con las doce casas en su significación, pero tampoco es del todo errado. Al decir de Carter, un Saturno en casa 5 (relacionada con Leo) debería indicar ciertas dificultades y límites en asuntos y temas leoninos (romance, hobbys, niños). O sea, de un modo similar a Saturno en Leo. Los planetas, por su parte, rigen signos y, por lo que muchos astrólogos llaman dignidad accidental, tienen afinidad (mayor o menor) con las casas. Por ejemplo, lo vemos en el caso de Ayrton Senna, que era Aries y su regente, Marte, lo tenía ubicado en la casa 1, es decir, la casa de Aries. En mi carta natal tengo un stellium en casa 12, la casa de Piscis, y además mi Sol en oposición a Neptuno, regente de Piscis. En esta suerte de acordes celestes compuestos por notas afines (planetas + signos + casas) es en donde encontramos las claves de las que hablaba Crowley.




Cada uno de nosotros en su carta natal tiene predominios, carencias, virtudes y límites. Hace poco, leyendo sobre Alan Turing, el matemático y lógico inglés considerado un pionero de la informática, me llamó la atención su aspecto venusino y supuse que su carta natal debía tener una combinación Tauro / Libra / Leo / Piscis; es decir, signos que inclinan a la estética, la belleza, la forma corporal más bien armónica, clásica. Así fue. Es Sol conjunción Venus, tiene un stellium en casa 2 (Tauro), la Luna en Libra, Marte en Leo y Saturno en Tauro en casa 12 (Piscis). Combinación muy parecida a la de Leonardo DiCaprio, quien es Sol conjunción Venus, tiene un stellium en casa 2 (Tauro), ascendente y Luna en Libra. DiCaprio iba a protagonizar el papel de Turing en la película The Imitation Game (2014), rol que finalmente interpretó Benedict Cumberbatch. Cumberbatch tiene, también, ascendente Libra, Júpiter en Tauro y stellium en Leo. Y estamos hablando solamente de parecidos físicos. Turing tenía el Mediocielo (la vocación, la profesión y el status) en el mismo signo que otro innovador del que ya hemos hablado en este blog, Le Corbusier, ambos aspectados por el planeta rebelde y transgresor, Urano (electricidad, tecnología, modernidad). Las coincidencias son demasiado notorias como para ser sólo coincidencias.


Cito a Crowley: "Para sacar una analogía de la pintura misma, una obra maestra de Velázquez es, si la analizas, un conjunto de parches de colores, colocados de manera peculiar, pero el decir esto no es de ninguna manera describir el cuadro. Un astrólogo que dice que porque existen ciertas posiciones o aspectos tal o cual resultado debe producirse, no es un buen astrólogo, sino un mal astrólogo". Es necesario interpretar el conjunto de cada cielo, porque he visto a más de uno jactarse de tener un gran Júpiter para terminar desperdiciándolo. Por lo mismo, tener una carta plagada de "malos aspectos" puede resultar motivador, ya que contamos con mucho caudal energético para llevar adelante grandes obras. De esta manera, la astrología tiene más que ver con la observación y la asociación que con el vaticinio y la predestinación. Necesitamos no sólo el conocimiento sino también la intuición, y hasta poseer un sentido estético desarrollado; puesto que, como el director de orquesta, debemos priorizar la unidad, el orden y la armonía. Podemos tener al mejor violinista, pero si la orquesta no lo acompaña, no podrá lucirse en absoluto. Si, como Crowley plantea, el trabajo del astrólogo se asemeja al del artista, entonces es capaz de ver, de hacer, arte en el cielo.


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domingo, 10 de enero de 2016

Luna en Acuario




La Luna sale de la tierra de Capricornio y se eleva en el aire de Acuario. La Luna tiene sus efectos colectivos, que son más bien tendencias generales, y también personales (de acuerdo a cada carta natal). En algún punto esta diferenciación no excluye del todo las similitudes, ya que cada momento o situación tiene su carta natal, que puede ser interpretada en más de un sentido como interpretamos la de una persona. Cada cielo tiene sus zonas, sus cualidades, sus riesgos, sus bellezas, independientemente de quienes estemos debajo. Digamos que un día de Luna acuariana se parecerá bastante a una persona con Luna en Acuario.

Marilyn Monroe, Luna en Acuario.

En términos colectivos, la Luna en Acuario abre el grifo de la creatividad. Es el aguador, esa figura que vemos en su símbolo y viene a traernos lo nuevo, esos cántaros de fertilidad. Por esto, suele confundirse a Acuario con un signo de agua, cuando en realidad es de aire. En Acuario dejamos atrás el status que alcanzamos con gran esfuerzo, y con un espíritu bastante conservador (como corresponde a la tierra), en Capricornio. Es como si la montaña ya no nos alcanzara. Y claro: tenemos la inmensidad del cielo por delante. Curiosamente muchas actividades aéreas se relacionan con Acuario: la astronomía, la astrología, la meteorología, la aeronáutica, etc. Su regente moderno, Urano, era el dios de los cielos. Todo lo acuariano pretende lo celestial, lo etéreo, lo ideal. Aquí es donde se comprende mejor que su elemento sea el aire, que representa la inteligencia, el pensamiento, las comunicaciones y las abstracciones.




En términos personales, hay que entender el signo de Acuario en relación a la Luna, que es el astro del mundo afectivo, familiar, hogareño, histórico de cada cual. Aquí es donde hay una cierta incomodidad, incompatibilidad. La Luna en tanto órgano celeste mediante el cual estructuramos nuestros sentimientos y costumbres emocionales (afines al elemento agua), no encuentra la plenitud de sus funciones en este signo de naturaleza disruptiva, revolucionaria, desapegada y colectiva (propia del elemento aire). Las personas que nacen con esta Luna siempre están desconcertándonos, ya que suelen proceder a contramano de lo esperado (sea en térmicos afectivos o estrictamente geográficos). Hay una necesidad de desconexión, de ruptura, de retirada, de rebeldía y de sorpresa... Que no es otra cosa que una necesidad innegociable de libertad (de aire, claro). De ahí la fascinación de estas personas por la amistad. ¿Qué relación interpersonal más libre que la amistad?

Richard Wagner, Luna en Acuario

Es una Luna muy relacionada con las metas personales, las influencias y las revoluciones. Acuario pertenece, junto con Leo, al eje creativo del zodiaco (casas 5 y 11). Mientras que Leo necesita bucear en su ego creador para componer la obra, en Acuario lo que prevalece es lo extraño, lo hilarante, lo que va más allá de lo conocido. Es el signo en el que el Sol se exilia: la personalidad no es fuerte aquí y en ello radica su virtud, al menos en términos creativos. Acuario se vacía de su ego para ser el vehículo de una idea superadora, colectiva, transpersonal. Por esto muchos artistas que han revolucionado y trascendido sus épocas tienen la Luna en este signo: Wagner, Rilke, Sartre, Orff, Lennon.

Las personas con Luna en Acuario encuentran afecto en lo diverso, por eso en sus relaciones personales privilegian salirse de los lugares comunes. Podemos hablar de una especie de emotividad contracultural, incluso marginal. De hecho, es probable que hayan tenido una infancia en condiciones extrañas o poco convencionales para la época. También tienen mucho interés en la tecnología y la vanguardia, aunque siempre a contramano de lo establecido (por ejemplo, pueden estar en las últimas redes sociales pero quizás no los encuentres en Facebook). Son de mentalidad progresista y defenderán siempre a las minorías oprimidas y excluidas. Su naturaleza muy humanitaria los orienta a vincularse con ONGs o a levantar las banderas de la ecología y el medio ambiente. El desafío para ellos es no olvidar que las características lunares están en contradicción con la energía de Acuario. Deben aprender a ser más previsibles, íntimos y cálidos. Todo un desafío si tenemos en cuenta que los dos regentes de esta Luna son el frío Saturno y el eléctrico Urano. Aprender que, en términos emocionales, no todo es rebeldía, no todo es independencia.


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sábado, 9 de enero de 2016

Luna Nueva en Capricornio





Una vez más, la Luna Nueva está entre nosotros, esta vez en el resistente, implacable y ambicioso signo de Capricornio. Cada Luna Nueva es un momento propicio para iniciar, planear, sembrar, invocar, desear. Por eso muchos astrólogos hablan de "lista de intenciones". Eventualmente, la Luna Llena traerá, de acuerdo a nuestra capacidad de interpretar (y trabajar en) el sentido de esta Luna Nueva, los frutos y los objetivos. Y hablamos de objetivos porque se trata de Capricornio.


¿Qué esperar de una Luna Nueva en Capricornio? Mucho de este signo tiene que ver con el status, lo social, las instituciones, las leyes, las profesiones, las autoridades. En un sentido más individual, se relaciona con nuestro trabajo, nuestros límites, nuestros anhelos e imagen social. Saturno como regente del signo simboliza el aprendizaje a través de la disciplina, el esfuerzo y la paciencia. Por su posición en Sagitario es esperable que esto se materialice a través del turismo, los viajes, las universidades, la justicia y la religión. En términos más terrenales, Saturno representa los huesos, los músculos, los tendones, la estructura que nos mantiene en pie. Por eso les escribo mientras intento recuperarme de una contractura bien saturnina.



Los aspectos más importantes que formará la Luna tienen que ver con Urano en Aries, Júpiter en Virgo (retrógrado) y un stellium (Sol, Mercurio y Plutón) en Capricornio. De Urano, sabemos, sólo podemos esperar cambios inesperados, especialmente desde un signo tan enérgico como Aries. La cuadratura Aries / Capricornio la resuelve Marte, así que será una Luna de acción, que claramente incidirá en el poder, las finanzas y el control (Marte en Escorpio). Júpiter Retro sugiere que es mejor expandirse mirando hacia atrás, reviendo cada cosa y planificando sobre lo ya construido. El stellium capricorniano nos balanceará hacia el costado más saturnino de la vida: si bien estaremos inclinados a actuar, necesitaremos hacerlo con cuidado, prudencia y siempre dentro de las reglas, códigos y leyes. Plutón aporta la energía transformadora, Mercurio la capacidad de análisis y el Sol nuestro protagonismo.

La próxima Luna Llena será en Leo. Este signo de fuego tiene en común con Capricornio el deseo de poder, prosperidad, autoridad, dinero y reconocimiento. Si bien el área de la carta natal donde tengamos a Capricornio será el escenario donde sentiremos más fuerte la influencia, todo lo que se inicie bajo esta Luna Nueva madurará en una Luna Llena muy afín a los temas de la Casa 10: estructura, profesión, trabajo, estudios, posición social, finanzas. Buen momento para hacer cambios en estos ámbitos, pero hacerlos a la manera capricorniana. Con responsabilidad, con perseverancia y con mucha pero mucha paciencia. Lo bueno, si lento, dos veces bueno. Con la Luna Nueva (exiliada) en Capricornio quizás no haya mucho para sentir, pero sí mucho para hacer.


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domingo, 3 de enero de 2016

Marte en Escorpio

I hurt myself today
To see if I still feel
I focus on the pain
The only thing that's real

Trent Reznor




Marte, el motor del zodiaco, acaba de entrar en su domicilio nocturno: Escorpio, un signo de agua y de modalidad fija. Atrás quedan las indecisiones, las consultas, la diplomacia. Todos esos exquisitos modales a los que nos tenía acostumbrados el aéreo y exiliado Marte en Libra. Es el tiempo de pasar a la acción. Un Marte en su casa es un Marte de armas tomar.


Se trata de un planeta seco, agresivo, impaciente, ardiente. Bajo el dominio de Marte nacen muchos políticos, militares, deportistas, pilotos, empresarios. Todas las actividades que requieran riesgo, adrenalina y elevados niveles de testosterona atraen a las personas marciales. Todo comienzo lleva la marca de Marte, porque su energía se relaciona con el deseo, la ambición, la conquista. Es la llama que lo enciende todo.

Leonardo DiCaprio, Marte en Escorpio.


Con Marte en Escorpio las acciones no serán tan llamativas, diurnas, espontáneas como podrían serlo bajo un signo de fuego. O tan ligeras y comunicativas como las de un Marte en aire. Tampoco tan parcas, rutinarias e inflexibles como las de un Marte en tierra. Todo Marte en agua tiene una sensibilidad especial para captar la energía de los entornos y actuar en consecuencia. Escorpio, un signo experto en emociones como pocos, aplica la estrategia de la dominación psicológica, tanto propia como ajena. Es un profesor de control. Desea, desea como nadie, pero sabe cuándo y cómo exponer, usufructuar, ese deseo. Mientras, solamente vislumbrarás una parte. Lo que se oculta como Escorpio sabe hacerlo, incrementa el deseo hasta llevarlo al límite.



Jarvis Cocker, Marte en Escorpio

Las personas que tienen este Marte en su carta natal se cuidan muy bien de lo que quieren. Pero van hasta las últimas consecuencias para conseguirlo. Es la virtud de dar el golpe maestro en un momento dado, luego de una elaborada estrategia, sutil, silenciosa, subterránea. Entre sus diversas herramientas, cuentan con una que es capital: el sexo. Es su arma preferida y la dominan mejor que nadie. No se trata del acto sexual en sí mismo sino del espesor sexual que los rodea. Un Marte en Escorpio sabe lo que deseas y sabe, también, cómo hacerte pagar por ello, a un precio quizás demasiado alto. Pero te aseguro que lo pagarás.

Taylor Swift, Marte en Escorpio

Entre los principales beneficios de este tránsito encontramos la capacidad de transformar, depurar, eliminar todo lo que obstaculizaba nuestros objetivos, deseos y vitalidad. Escorpio es un gran renovador, su sentido plutoniano de la vida le da un alcance y una profundidad que no vemos en otros signos. Va de un extremo a otro, porque enfrenta las situaciones límites. Bajar al infierno no es un trámite, pero tampoco algo que lo intimide. Quien se atreve a mirar el abismo, le da otro valor a la vida. Enfrentar el dolor es empezar a sanar, de ahí el poder curativo y terapéutico de este signo. El carácter plutoniano también posee una relación fuerte con el dinero, de modo que bajo este tránsito se ven afectadas las transacciones, las herencias, los préstamos, las deudas. Amante de lo oscuro, lo secreto, lo profundo, lo intenso y lo misterioso, Marte en Escorpio nos permite conectar con nuestros instintos: despertarlos, alimentarlos, liberarlos y por qué no malcriarlos. El deseo es creador y buscarlo es recrearnos a nosotros mismos, esa especialidad tan escorpiana.


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