martes, 29 de marzo de 2016

Luna en Sagitario




Luna de fuego mutable que simboliza el contacto Luna / Júpiter. Dos planetas que se llevan bien entre sí, ya que la Luna se domicilia en Cancer y Júpiter se exalta en el mismo signo. Hay, por lo tanto, una naturaleza abundante, expansiva, benéfica. Es una Luna que tiende a la exageración, especialmente al optimismo. Disfruta mucho de los viajes, las pasiones, la cultura y los idiomas. Una Luna en Sagitario siempre está lista para arrancar una nueva travesía.

sábado, 26 de marzo de 2016

Marte y Saturno Retrógrados



Habrán escuchado que ya comienza la etapa del año en la que estos dos planetas tan importantes, Marte y Saturno, estarán retrógrados. La retrogradación es un movimiento aparente en el que percibimos que los planetas vuelven sobre sus pasos (que en astrología y astronomía se cuentan como grados), incluso a veces logran cambiar de signo, es decir, volver al anterior. Ya hemos visto esto en el caso de Mercurio Retro. Marte este año entrará en fase retro a mediados de abril y recién volverá a estar directo en julio (actualmente está en Sagitario y volverá a Escorpio). Saturno, desde finales de marzo hasta principios de agosto, pero retrogradará sólo en el signo de Sagitario.

viernes, 25 de marzo de 2016

Luna en Escorpio




La Luna en Escorpio tradicionalmente está en caída. Esto quiere decir que se encuentra en el signo opuesto al de su exaltación, Tauro, que se considera la mejor posición (junto a su domicilio en Cáncer) para la Luna, por reunir este signo características afines a las lunares: nutrición, corporalidad, sustancia, contacto, refugio, estabilidad, seguridad, calma, ganancias, placeres. La Luna en Escorpio se nutre de la energía exactamente opuesta: poder, crisis, transformación, miedo, dominación, extorsión, pérdida, angustia, intensidad, regeneración, sexualidad, displacer, insatisfacción. Agreguemos además que los regentes también son distintos para cada signo: la Luna en Tauro, tiene como dispositora a Venus, benéfica y pacífica; la Luna en Escorpio al violento Marte y al intenso Plutón.

martes, 22 de marzo de 2016

Luna en Libra

Tres cosas son importantes en la vida.
La primera es ser amable.
La segunda es ser amable.
Y la tercera es ser amable.

Henry James




Cada vez que la Luna entra en Libra comienzan dos días de energía venusina. Bajo su influencia todos queremos agradar, gustar, complacer. Y lo más probable es que lo logremos. Las energías del ego bajan la guardia y eso beneficia el trato con los demás. Amenizamos y cedemos, ya que un tránsito venusino es siempre una pausa, una tregua en medio de las tensiones. Prevalece esa sabiduría libriana de manejar con el más puro clasicismo las relaciones humanas. El don de la galantería y el encanto reinarán, hasta que finalmente la Luna entre en Escorpio. Entonces será un capítulo aparte. Por dos días, seamos mozartianos.

domingo, 20 de marzo de 2016

Luna en Virgo




Shaka de Virgo




Luego de su tránsito por el fastuoso y dramático signo de Leo, la Luna ingresa en un signo de tierra, mutable, práctico, humilde y muy trabajador: Virgo. Su regente, Mercurio, gobierna las palabras, las comunicaciones, los negocios, los contactos. La Luna en Virgo necesita tener todo bajo control, ordenado, detallado, catalogado y así hasta el infinito. Por eso, las personas que tienen esta Luna en la carta natal suelen ser algo (mejor dicho, muy) neuróticas, obsesivas y excesivamente críticas. Pero como lo lunar tiene que ver con lo emocional, lo nutricio, lo doméstico, lo familiar y lo tradicional, ellos canalizan todo eso a través de actividades mercuriales: les gusta escribir, leer, administrar, calcular, arreglar, resumir, economizar, solucionar. Es una Luna de mucha ingeniería, eficiencia y utilidad.



Pero también hay un costado más compasivo, servicial y espiritual en Virgo, relacionado con Quirón, este asteroide que en la mitología representa al centauro herido, maestro filosófico, guía y sanador. Su naturaleza es doble (Mercurio) pero también trascendental (Júpiter), ya que Quirón padecía una herida incurable (que hoy podemos asociar a las enfermedades crónicas) y a pesar (o mejor dicho, a partir) de ella curar y educar a los otros. Es como si esta antigua herida que cada uno de nosotros (en tanto seres mortales) lleva en sí, nos enseñara a desarrollar una visión más sabia, austera y estoica de la vida. No es casualidad que todo esto encierre una analogía con Virgo, signo relacionado con la vara de esculapio y la figura del arcano 9, el ermitaño.

Quirón educando a Aquiles, Giuseppe Maria Crespi

Durante la Luna en Virgo, en líneas generales, priorizamos la salud, el cuidado del cuerpo, la alimentación, el ejercicio físico. Estamos más críticos, porque nuestra sensibilidad a las imperfecciones (tanto ajenas como propias) es alta. Las actividades que requieran mucha precisión y paciencia (calcular, ordenar, limpiar, administrar) se verán beneficiadas. La Luna en Virgo nos vuelve menos egocéntricos y orgullosos que la Luna en Leo, por lo tanto bajamos a la tierra humilde, a las cosas cotidianas, a la discreción y el servicio a los demás (mozos, enfermeras, médicos, personal doméstico, etc., se relacionan con este signo). Aprovechemos este tránsito para poner todo en regla y manejar con frialdad los números, sin perder de vista que la Luna rige nuestras emociones. Que no nos sorprenda, entonces, si en medio de tantas cuentas nos encontramos con una lágrima, un suspiro o una sonrisa.



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sábado, 19 de marzo de 2016

El Sol en Aries, el Sol en exaltación



Se terminan las aguas piscianas, los cantos de sirena, las melodías, los hechizos y los anhelos neptunianos. El Sol comienza un nuevo ciclo zodiacal: ingresa en Aries, signo en el que se exalta, potenciando sus cualidades: brillo, carisma, autoestima, ego, candor, entusiasmo, creatividad, impulso, vitalidad.

Coincide con el equinoccio, es decir con la llegada de la primavera en el hemisferio Norte, con el otoño en el hemisferio Sur. Dos estaciones que señalan comienzos, sobre todo en el eje de las relaciones (Aries/Libra). Los antiguos consideraban que las personas más prominentes y destinadas a llevar a cabo las grandes hazañas y conquistas de su época nacían bajo este Sol. El mundo era entonces mucho más agresivo y la guerra, especialmente la guerra física y militar, estaba a la orden del día. ¿Y qué mejor signo para guerrear que Aries?



La importancia de Aries recae no sólo en que se trata del primer signo del zodiaco, y por lo tanto es la semilla que todo lo gesta (la puerta que abre un nuevo año astrológico), sino que forma parte de los cuatro signos cardinales. En estos signos, como ya vimos en otro post, la energía se expresa a través del liderazgo, el carácter, la iniciativa y la fuerza. Son los encargados de propiciarlo todo. Emprendimientos, nuevas relaciones, amistades, negocios, amores, peleas... con ellos nunca nada es suficiente. Y con Aries menos que menos. Es el primero de los cardinales. Y el primero de fuego. La llama que todo lo enciende.

Tanto caudal energético se debe a la regencia de Marte. ¿Cómo es Marte? Seco, caliente, áspero, agresivo, pionero, decisivo, ágil, veloz, rudo, primitivo, brutal. Todas estas características teñirán las actividades que comencemos con este tránsito solar. Por eso si bien debemos lanzarnos a lo nuevo, debemos obrar sin extralimitarnos (lo cual no será nada fácil). Uno de los problemas de las exaltaciones consiste en que su energía es de una naturaleza más cuantitativa que cualitativa, por no decir desmedida, incluso polémica. Con el Sol exaltado siempre caemos en excesos de deseos, de proyectos. Lo que cuesta, claro, es darle forma a todo eso, sostenerlo en el tiempo. Tarea que le corresponderá al segundo signo del zodiaco: Tauro.

Sentiremos una necesidad imperiosa de actuar. Hay como una impaciencia astral que nos inclina a tomar partido, a impulsar, a batallar. Durante este tiempo procederemos sin tantas vueltas ni reflexiones, lo cual puede ser favorable (en la mayoría de los casos, lo es) o catastrófico (en especial, a nivel accidentes y enfrentamientos), según hacia donde orientemos esta energía. Sin embargo, con el Sol en Aries en general suceden cosas que no podemos planear del todo, así que no nos demoremos tanto preocupándonos al respecto. Es el tiempo de las oportunidades. De esa primera mirada que te invita. De ese proyecto que cae en tus manos vaya uno a saber de dónde. De esa llamada que lo cambia todo. De ese puesto que jamás creíste poder obtener y ahí estás, te lo ganaste.


Este envión energético es, obviamente, más favorable para Aries (de Sol, Luna o Ascendente). También para los demás signos de fuego y los de aire. Repasemos, entonces, en qué zona de nuestra carta natal tenemos estos signos. Es ahí donde estaremos obligados a jugar con fuego. Fuera de este enfoque más individual, a nivel general cada signo se verá inclinado a ciertos temas y asuntos. Veamos.

Aries: tiempo de liderar, comandar, brillar, exponerse, jugarse, brillar. La imagen pública es muy alta ahora y hay que aprovecharla. Estás en la cresta de la ola.

Tauro: mejor preparar todo para dentro de un mes, donde estarás en la cúspide. Ahora desandar, dejar ir, fluir. Comprender desde la intuición, servir a los demás, desarrollar el plano espiritual.

Géminis: amistades, contactos, metas personales. Hay fuego ahí, no dejes pasarlo. Un nuevo proyecto, o un nuevo impulso a un proyecto que venía medio en stand by.

Cáncer: la profesión, el status, la vocación. Ahora el Sol alumbra tu zona más ambiciosa y social. Es importante saber que vas a tratar con autoridades y líderes, así que es tu chance de intentar un ascenso o un nuevo rumbo.

Leo: viajar, meditar, trascender, ver el paisaje general, no quedarse en la comodidad de lo dado. Es una buena oportunidad para aventurarse, pero también para descansar, tomarse vacaciones o al menos viajar con fines intelectuales o espirituales. 

Virgo: transformaciones personales y asuntos de dinero, también herencias, no sólo económicas. Es un buen momento para enfocarse en los préstamos y los bienes compartidos (con el cónyuge o los socios).

Libra: llegó la hora de asociarse o de enamorarse. O de las dos. También esta energía predispone a peleas y enfrentamientos. Es tiempo de encuentros.

Escorpio: la salud, el trabajo, el servicio, el día a día. Mejor ser detallista durante este mes, poner en orden las cosas, alimentarse bien, hacer ejercicio.

Sagitario: romances, juegos, especulaciones. Un mes de diversiones, deportes y mucha creatividad.

Capricornio: el entorno familiar, el hogar, asuntos que vienen del pasado.

Acuario: los hermanos, la comunicación, los vecinos, algo nuevo que aprender. Expresarse, pero cuidado con las palabras agresivas e hirientes.

Piscis: las ganancias, el placer, la estabilidad. Consolidar lo que comenzó con el Sol en Piscis, desacelerando, materializando, bajando a la tierra, aunque se trate de un signo de fuego.



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sábado, 12 de marzo de 2016

Venus en Piscis




Venus llega a las aguas últimas del zodiaco, al signo en donde todo confluye y los límites se confunden, se desdibujan. La diosa del amor encuentra en Piscis su exaltación, lo cual le confiere fuerza a su influencia. En tanto planeta femenino, húmedo, fértil, que rige la paz, el amor, la belleza, la armonía y la unión, Venus en el signo de Piscis se baña en aguas muy afines a su naturaleza. Su exaltación es, de alguna manera, una suerte de sobredosis. Nada más pisciano que una sobredosis... venusina.



El acorde astral de Venus en Piscis, si trazamos una analogía con la música, suena (con ligeras variaciones) como una Venus en aspecto a Neptuno (la octava superior de Venus) o como una Venus en Casa XII. Es característico el tono cromático, lánguido, errático y soñador (justamente Wagner, principal estandarte del cromatismo, tenía a Venus en el neptuniano grado 29). Las personas con estas Venus se ven siempre implicadas en situaciones difusas, inundadas por sentimientos ambiguos, muchas veces adictivos, incluso autodestructivos. Todo lo contaminan con su imaginación, por eso los astrólogos nos advierten acerca de sus tendencias neptunianas, que son muchas veces el origen de los engaños y las desilusiones amorosas. Se trata del signo opuesto al ascético, aséptico y escéptico Virgo. Estas tres condiciones tan necesarias para la economía, el orden y la técnica no están muy presentes en Piscis, al contrario: hay mucha creencia, hay mucha indulgencia y hay, sobre todo, muy poco filtro a las influencias externas. De ahí que las personas con Venus en Piscis sean tan enamoradizas, permeables y les cueste discriminar en el buen sentido del término. Por eso suelen caer (o elevarse, como lo queramos ver) en relaciones muy laxas de reglas, de etiquetas, de códigos, de forma, de contenido. Los exs nunca son del todo exs, los romances nunca del todo declarados, las infidelidades nunca del todo ciertas (y nunca del todo falsas), los amores imposibles nunca del todo irrealizables, los actos prohibidos nunca del todo descartados y siempre al asecho. Con Venus en Piscis, como esos dos peces que representa el signo, nadamos en direcciones contrarias. 

Entonces empiezan esas historias que todos vivimos alguna vez. Que diste todo, que era perfecto, que no había secretos entre nosotros, que eras ideal, que a dónde quedaron tus promesas, que no sé cuántas cosas más. ¿Todo inventado? Más bien vivido en ese improbable horizonte que divide la realidad de la ficción. Piscis se cree lo que inventa. Esto de vivir con intensa sinceridad una mentira encantadora, incluso aterradora. La razón es la de siempre: evadirse, perderse, escaparse de uno mismo. Y, sin embargo, cuántos buenos momentos le debemos a esta Venus neptuniana. Sentirnos sin hablarnos, encontrarnos sin buscarnos, esquivarnos sin lograrlo, decir al unísono las mismas palabras y descansar, juntos, en los mismos silencios. La fusión de Venus en Piscis con la persona amada no tiene igual en todo el zodiaco, sin dudas.




El tránsito planetario de Venus en Piscis trae encanto a los piscianos, lo que se llama suerte en el amor y mejoras significativas en las finanzas. Hay liquidez en los mercados, el dinero vuelve a fluir y los aspectos económicos mejoran debido a la influencia joviana del signo (Júpiter en tanto planeta domiciliado en Piscis rige sus asuntos, aportando bonanza, expansión, riqueza). Nos vemos más inclinados a la contemplación, la belleza y el arte, especialmente a la música (dominio de Neptuno); se trata de la Venus natal de muchos músicos, actores y artistas célebres (Kurt Cobain, Justin Bieber, Emma Watson, Céline Dion, George Harrison, Vincent Van Gogh). 

George Harrison, Venus en Piscis.

Naturalmente, el tema predominante cuando hablamos de Venus es el amor. Durante este tránsito podemos generar nuevos (y romper viejos) vínculos. Es su elemento mutable el que nos permite, por un lado, lograr en este momento la flexibilidad que todo romance demanda para que circulen los sentimientos. Pero, por otro, imposibilita que nos establezcamos, que construyamos sobre la solidez de la tierra. Tampoco podemos esperar la racionalidad del aire o la pasión del fuego. Con Venus en Piscis las cartas nunca están sobre la mesa: es más lo que sugerimos, lo que hacemos creer (y lo que queremos creer) que lo que verdaderamente es. Si vamos a prestarnos al lenguaje onírico de Neptuno, tengamos cuidado de no caer en la deshonestidad emocional, ebrios por nuestros propios juegos de agua. A fin de cuentas, nosotros también saldremos heridos. Si, por otra parte, el tránsito toca puntos claves de nuestra carta natal, como por ejemplo algún ángulo o un planeta dominante, notaremos la energía venusina fluir en los asuntos correspondientes. Por ejemplo, un retorno de Venus (sobre nuestra Venus natal en Piscis) puede traernos una nueva historia de amor (o, al menos, una fuerte predisposición a vivirla); una conjunción con algún planeta en el Mediocielo, probablemente dinero o nuevas oportunidades laborales. Tengamos en cuenta que los líquidos y todo lo que ellos representan (emociones, fluidez, ensueños, unión) poseerán mucha carga simbólica durante este tiempo. Sea a través del vino o del mismísimo mar, Venus vendrá a nuestro encuentro.




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martes, 8 de marzo de 2016

Eclipse de Sol en Piscis




Los eclipses nunca tuvieron buena fama. Basta con releer textos de astrología clásica para encontrar tremendos vaticinios respecto a ellos. Los antiguos astrólogos temían por el ganado y la pesca (o por el advenimiento de plagas) si el eclipse caía en signos de naturaleza animal (Aries, Tauro, Cáncer, Leo, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Piscis) y por las ciudades y los hombres importantes si sucedía en signos de naturaleza humana (Géminis, Virgo, Libra, Acuario). Se estimaba que los efectos de los eclipses podían durar, por lo menos, seis meses.



Hoy la astrología posee un alcance más individual y menos catastrófico. Si bien es cierto que aún hay ramas de ella que estudian la influencia de los eclipses en las cartas astrales de los países, se enfocan menos en los desastres naturales (como era antaño) y más en los cambios estructurales a nivel económico, político y social.


Para interpretar un eclipse a nivel personal debemos desmenuzar su simbología partiendo de una serie de cosas: eje de signos, planetas implicados, zonas afectadas en la carta natal. El eje Virgo/Piscis nos indica que hay algo del orden del trabajo, el servicio, el altruismo, el cuerpo, el alma, la salud, las enfermedades, la economía y la espiritualidad que será eclipsado. Esto es: nuevos rumbos que comienzan, muchas veces de forma inesperada, a partir de ciclos que terminan. Todo lo que conlleve limpiar, purgar, curar, sanar, dejar ir es muy de este eje virginiano/pisciano. Observemos nuestra carta natal, para así poder enfocar mejor su influencia. Si, como sucede en mi caso, el eclipse afecta a las casas 6 y 12, vemos que hay una analogía aún más fuerte, ya que son las casas de Virgo y Piscis respectivamente. En casas cardinales (1, 4, 7, 10) podemos vivirlo de un modo más enérgico, efectuaremos los cambios de una manera más afirmativa y consciente. En las fijas (2, 5, 8, 11) lo relacionaremos con nuestros valores, sean económicos, individuales, conyugales o sociales. Finalmente en las mutables (3, 6, 9, 12) canalizaremos mejor su energía a través del intelecto, el orden, la inspiración y la espiritualidad.


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miércoles, 2 de marzo de 2016

Marte en Sagitario



Los cambios están a la vista. Marte en un signo mutable y de fuego, Sagitario. Como ya explicamos en un post anterior, los signos mutables tienen una admirable capacidad de adaptación debido a que su naturaleza es flexible, reflexiva y, por lo tanto, muy humana. No podemos decir lo mismo del elemento fuego, que se relaciona con signos (Aries, Leo, Sagitario), planetas (Marte, Sol, Júpiter) y casas (I, V, IX) de origen animal, por decirlo de alguna manera. Esta suerte de contradicción entre la mutabilidad humana y el fuego animal, también podemos apreciarla en la figura que representa Sagitario: el centauro es mitad hombre, mitad caballo. De ahí que este signo inclina por un lado a la acción, la aventura, los viajes, los excesos y las pasiones; pero por otro a los estudios, las religiones, las leyes, las creencias.

Rita Hayworth, Marte en Sagitario.

Recordemos que Marte, en tanto planeta del deseo, los impulsos y las acciones, está muy relacionado con nuestra vida más bien física, muscular, activa y vital. Es el planeta que indica en la carta natal, a través de su signo y aspectos, cuáles son nuestras fuerzas disponibles y de qué modo las empleamos en el mundo. Marte en Sagitario lo vemos en muchos maestros y profesores, ya que aporta una mirada amplia de las cosas y una actitud generosa hacia los demás, como así también una disposición tolerante y generalmente positiva. Guías, viajeros, pensadores, traductores y aquellas profesiones o actividades relacionadas con el extranjero también son perfectamente afines. Es el Marte natal de Joan Baez y Michael Stipe (canciones de protesta y compromiso social), de Oscar Wilde (transgresiones, excesos, escándalos), de Carl Jung (sentido, creencias, psicología, arquetipos), de Julio Verne (viajes, exploración), de Voltaire (filosofía, derechos humanos). Las personas con este Marte suelen hacer las cosas a lo grande, se privan poco, les cuesta ahorrar, tienden al derroche y aman la buena vida. Tienen una inagotable vitalidad y no pueden estar mucho tiempo en un mismo lugar, actividad, trabajo e incluso en las mismas relaciones. Rita Hayworth, quien tenía Marte en Sagitario, llegó a casarse cinco veces. Se apasionan por lo que hacen, son vehementes y enfáticos, de modo que no destacan como diplomáticos y a veces suelen herir susceptibilidades por sus palabras sin filtro.

Voltaire, Marte en Sagitario

Marte en Sagitario simboliza el contacto Marte/Júpiter, por lo tanto la persona tiende a actuar con la exageración a la que el gran benéfico nos tiene acostumbrados. Si en la carta natal Júpiter acompaña, puede decirse que las acciones serán afortunadas, especialmente en los ámbitos y temas que rige el signo. Pero cuidado, Marte también trae agresividad y violencia, por lo que puede llevarnos a caer en conductas o situaciones viciadas por el fanatismo (religioso, filosófico, político) y los excesos (vicios, drogas, locura). Sharon Tate, quién murió asesinada por la secta de Charles Manson, tenía a Marte en Sagitario. El célebre asesino serial Ted Bundy, también. Todo lo que implique conflictos con religiones, ideologías o creencias, como por ejemplo los atentados terroristas, son de su influencia.



El tránsito de Marte en Sagitario enciende principalmente a los signos de fuego y también a los de aire. Durante este tiempo en términos colectivos las convicciones de todo el mundo se exacerban y las discusiones políticas, religiosas, académicas (y de cualquier otra índole) están a la orden del día. Se defienden posiciones, se tensan las relaciones con el extranjero, para mal o incluso para bien. Los viajes, el turismo y la cultura (escuelas, universidades) adquieren un nuevo vigor. Podemos aprovecharlo comenzando una carrera o un curso relacionado con religiones, filosofías, idiomas, astrología, esoterismo (ya que este signo tiene una visión cosmopolita del mundo). Marte en Sagitario desafía nuestras creencias, nuestras perspectivas, nuestras comodidades. No le alcanza con lo que tenemos. Le molestan los lugares comunes, la quietud de lo dado, el conformismo de lo conocido. Así que allí en la zona por donde transita en la carta natal, veremos inquietudes de este tipo. También podemos mudarnos, sea de casa, de ciudad o de país. Es un tránsito que nos pone en movimiento (es fuego mutable) y hay muchas posibilidades de que tales movimientos sean para bien. Se trata de un signo que incluso en las peores catástrofes encuentra salidas auspiciosas y nuevos comienzos. Sagitario es el signo de la esperanza, la abundancia y la fe. Lancemos sus flechas. Y lo más lejos posible. 




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